Saturday, September 12, 2026

No pasó

*No pasó*, Álvaro Bisama 

No pasó. No sucedió. Fue un invento. No hubo golpe de estado. La Armada no se sublevó. El Ejército no fue golpista o traidor. Menos Carabineros. No hubo Dina, ni CNI. No hubo presos políticos, ni redadas, ni militares apostados en la esquina. No mataron a Víctor Jara. No lo torturaron. Lo que le pasó fue una mentira más, los enemigos de Chile nunca se detienen. Nadie bombardeó La Moneda. Se derrumbó sola. Los aviones solo hacían piruetas sobre Santiago. Los tanques no rodearon ningún edificio. Nadie disparó ni llenó de balazos los muros del centro. No mataron a Orlando Letelier ni a Carlos Prats. Ninguna bomba explotó en Washington, fue todo una farsa, un montaje, un invento. Nadie quiso acomodar la memoria. No se escribió El Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile, ni se inventó el Plan Z, ni le dieron el Premio Nacional de Literatura a Enrique Campos Menéndez. Mariana Callejas redactó otros libros; sus cuentos no querían dar miedo. Nadie dio de leer a José Luis Rosasco en los colegios. Tampoco Palomita Blanca fue lectura obligatoria. Ni el toque de queda mató a la noche. Ni desaparecieron las revistas, los bares, las boïtes, las plazas iluminadas, las rutinas de las ciudades, la música, la fiesta. Manuel Contreras nunca ordenó que mataran a nadie. Nadie tuvo miedo de que lo arrancaran de su cama en la madrugada para llevarlo a una sala de tortura. No hubo Chevrolets Opala ni ningún lugar al que llamaran la Venda Sexy; no existió Villa Grimaldi, y no se torturó a nadie en la Esmeralda, ni cambiaron los cuerpos de lugar, ni metieron a los muertos en hornos o los enterraron en fosas comunes en el desierto, en la playa, en sitios baldíos. Nadie arrojó cadáveres al mar. No mataron niños. No detuvieron a mujeres embarazadas. Nadie llevó a ningún detenido a José Domingo Cañas. No hubo helicópteros ni vuelos de la muerte, ni el mapa del territorio se convirtió en una geografía de lugares donde los chilenos y chilenas eran devorados y quemados, puros agujeros negros, un mapa de casas de la muerte. Nadie quemó a nadie. Nadie degolló a nadie. Nadie violó a nadie. Nadie preparó gas sarín. Nadie usó ratones ni perros ni picanas ni tarros llenos de agua podrida ni camas electrificadas con nadie. Nadie murió en la tortura. Nadie agonizó en los calabozos. Nadie usó corvos. Ningún cuerpo fue quebrado, mutilado, cortado. Esos son cuentos, patrañas, inventos. Nadie proscribió los partidos políticos. Nadie persiguió a los socialistas, los comunistas, el MIR y el MAPU. No hubo exiliados. No hubo relegados. Nadie murió en el extranjero. Nadie se refugió en ninguna legación extranjera. Nadie arrojó el cadáver de Lumi Videla a la embajada de Italia; el chiste de Lukas en El Mercurio fue solo humor gráfico. Nadie decretó obligatoria la segunda estrofa del Himno Nacional. Nadie revisó y censuró los textos escolares y las bibliotecas. No se quemaron libros. Los militares no dijeron que hacían fuego con ellos para calentarse las manos. Nadie inundó los colegios y escuelas con álbumes de laminitas de la Guerra del Pacífico, con ilustraciones de la sangre de la batalla de la Concepción, de las hazañas de nuestros valientes soldados. No hubo civiles que colaboraran. No hubo sapos o delatores. Nadie fue feliz al denunciar al vecino o al colega. Jaime Guzmán nunca fue el rostro predilecto del gobierno. Jarpa no fue ministro. Ningún militar fue rector de una universidad. No hubo centros de alumnos designados. Osvaldo Romo no le hizo nada a nadie. No hubo 1983, ni protestas, ni cesantía, ni hambre. Nadie timbró la L en el pasaporte de nadie. El cometa Halley no pasó nunca cerca de la Tierra, menos de los cielos de Chile. No hubo martes de Merino. No hubo víctimas de ningún tipo. No existe verdad histórica alguna. Los documentos no son tales, los testimonios no significan nada, el Informe Rettig fue una invención; el Informe Valech, otra. Nadie les lanzó huesos a los familiares de los desaparecidos afuera de la Escuela Militar cuando murió Pinochet. Raúl Hasbún nunca predicó en la tele. Los Quincheros no banalizaron la música popular hasta dejarla rancia y vacía. Don Francisco nunca hizo de la pobreza un espectáculo. Chacarillas fue un encuentro entre amigos: no hubo una Walpurgis Nacht pinochetista, ni filas de jóvenes portando antorchas para celebrar el régimen como si fuese una ceremonia sagrada. Nadie tuvo que soportar a Lucía Hiriart como madre de la patria. No hubo cadenas nacionales que interrumpieran la programación de la tele del régimen con la redundancia de la imagen del dictador hablando en un televisor Antú mientras una familia tomaba onces o trataba de escamotear el hambre o simplemente contemplaba el modo en que la violencia se convertía en una forma del tedio, de la normalidad, de días iguales a otros. Nadie tuvo que ver cómo el acento serpentino de Pinochet era celebrado como una épica nacional, ni aguantar su tono que enmascaraba el desprecio, toda esa brutalidad disfrazada. Nadie identificó ese acento con el terror. Alvaro Corbalán nunca le tocó la guitarra. No hubo campos de concentración. Nadie conspiró. Nadie mató. Nadie robó. Nadie escribió la Constitución del 80 ni hubo plebiscito que la aprobara. 

No ocurrió. En Chile ninguna cosa ocurre. La historia cambia por puro deseo o voluntad. El pasado no es un hecho sino una ficción hecha por antojo, una calumnia que se repite hasta que se vuelve cierta, un pensamiento mágico que reescribe la realidad. Ahí, el golpe de 1973 fue una mentira, no existió, es algo que impide que el pobre pueblo chileno se una. Recordar el golpe es una bajeza, una rotería, un acto de violencia y una celebración de lo falso, una demostración del odio antes que de la justicia o la memoria. En el calendario ese día debe ser tachado. Los chilenos no fueron exterminados como ratones. Las víctimas deberían pedirle perdón a los victimarios. Los torturados, a sus torturadores. Los fantasmas de los cuerpos insepultos, a sus asesinos. Toda la historia de Chile no es más que una leyenda urbana. No hubo dictadura. No fue una dictadura. No duró 17 años. Nunca pasó nada.

Friday, September 11, 2026

Resistencia cívica contra el desquicio

En medio de esta cotidianidad llena de incertidumbre y amenazas, pensar y conversar de los escenarios políticos globales, es algo urgente e impostergable. 
Levantar la.mirada al mundo y entender que un país pequeño, que ha pauperizado su educación y cultura, debilitado al Estado, instaurado una corrupción extendida que ha deslegitimado las instituciones,  puede ser pasto fácil de la anomia y la fuerza bruta, vale decir una debilidad del Estado para conducir al país, sometido al irrespeto del Derecho internacional con la imposición imperial de un orden neocolonial, administrado por EEUU como superpotencia en decadencia, que en su declive actúa con violencia a través de élites fascistas, del sionismo genocida, cómplices, esbirros, mercenarios y sicarios. Se vive una tercera guerra cínica, híbrida, sin ejércitos regulares ni declaraciones formales, con una lucha geopolítica que rompe tratados o se salta reglas constitucionales, con golpes de fuerza y mecanismos de ingeniería social, como granjas de bots y acciones de intervención y dominación de otros Estados.  En estos escenarios el sentido común convoca a fortalecer y recuperar espacios regionales de cooperación, pero ello es contrario a los proyectos de dominación de la doctrina Monroe y el modelo extractivista neocolonial.
La mentira inoculada fluye por los cerebros estresados,  anulando  voluntades, los algoritmos tejen espejismos, las holográficas sirenas distraen, todo sucumbe en las pantallas, el poder organiza nuevas invasiones y exterminios, los individuos dispersos, débiles, confusos, acríticos, aplauden y defienden a sus verdugos. Los pueblos que quieren mayor equidad y justicia social son despreciados y satanizados. La sociedad se fragmenta, dividir es la regla de oro para dominarlos.
La inteligencia artificial se usará para resetear la matrix hacia agendas de la plutocracia supranacional . 
Las corrientes de ultraderecha buscan cambiar la historia, inducir amnesias colectivas, controlar lo que pensamos, prevenir la legitima rebeldía y aplicar contra el pueblo su guerra preventiva, disfrazándola de seguridad y lucha contra el narcotráfico. 
La dictadura global que buscan construir no es teoría conspirativa, es la.amenaza cercana, es la consecuencia de un orden mundial que cae y otro emerge,  Un orden unipolar con una sola superpotencia que actúa como policía global, está cambiando hacia un sistema multipolar, con una distribución del poder que mostrará nuevos bloques y reglas de convivencia.
Para cruzar esta etapa de turbulencias, desorden monetario, financiero y comercial, por el impacto de las crisis de deuda, de abastecimiento energético, crisis climática y escalada bélica mundial; es necesario pensar en los márgenes de maniobra que puede tener un país como el nuestro si no solucionamos la crisis interna que se vive.
La dominación de grupos fácticos con sus redes de mentiras interviniendo en nuestra soberanía y sistema político, deberá ser resistida con la consciencia colectiva de las mayorías ciudadanías que quieren mantener la integridad territorial y nuestra soberanía, para el bien común y la autodeterminación como nación independiente.

Hernán Narbona Véliz 
Periodismo Independiente 
Corresponsal Diario La Razón.cl

Saturday, July 25, 2026

Incógnitas

Y, entonces, quedo descolgado en la intersección electrónica del poder, 
entre misiles  tomahawk e hipersónicos...
Anegado despierto con un trueno ronco, sin entender los hilos conductores que articulan marionetas en la tele.
Aterrizo con el plástico tapando el desastre; una mujer espera a la autoridad que le ofreció evaluar la erosión de su patio, mientras la tierra desaparece en el torrente. Es la inexorable ecuación que llega en sofisticadas alertas al celular.
 ¿Es el clima un ingrediente manejado por vibradores que fisuran las placas? ¿cuánto desconocemos de la necrociencia? ¿serán reales esas armas secretas reventando las entrañas de la tierra?  
Los  molinos ríen de las quijotescas embestidas, Sancho, pragmático, toma distancia y escapa al sur global, para comer uvas verdaderas. 
El repliegue es.necesario, la estupidez aplasta a la sensatez, los refugios del hombre crítico están en las jerigonzas que burlan a la IA, indudable absurdo,  alimentada por idiotas.
Sancho se pasea, de lo local a lo global, de la cola del mundo, donde los temblores llegan cansados, al mundo entreverado de espionaje  y traiciones cruzadas. Allí, en medio de ríos atmosféricos y calor insoportable, aprecia recién la caballeresca utopía de Don Quijote.
Para sobrevivir al desquicio, hay que afilar las espátulas para lo primario, para el descubrimiento arcilloso de la periferia donde las semillas se atesoran sin manipulación genética. Con sabiduría de madreselva y coligües, me refugio en el silencio, en la realidad blindada que crean mis arcángeles. Con el trompo distractivo de la Troya, me toca desconcertar al gran hermano, como un hijo único que se burla de la matrix.
Un café bajo la garúa me permite un hedonista escapismo, me sonrie mi gata desde su sillón, un aroma a.manzanas invade la cocina, el kuchen trae berlineses recuerdos y la burbuja oxigena la tarde, mientras el mundo convulsa allá afuera. Respirar hondo y pedir protección al Padre generoso. Seguir pensando es resistencia 
Hnv, 26 de julio de 2026.

Sunday, May 10, 2026

Día de la Madre, ¿Siempre?

Los hogares de Chile celebramos el Día de la Madre. Un hito tradicional que más allá del interés comercial implícito, realmente se convierte en un momento especial en la relaciones afectivas de las personas y las familias. 
Precisamente, en estas semanas previas, el Papa León XIV puso algo esencial en la conciencia colectiva, el deber imperioso de visitar  a los mayores solitarios, esos ancianos que suelen quedar dejados de lado, como estorbos en la vorágine de la vida atada al materialismo del consumismo y el hedonismo. 
Un mandato de conciencia: el respeto a los ancestros, el reconocimiento a su esfuerzo para entregar principios y valores a su descendencia, el deber de cuidado a los primogénitores.
Cuando la longevidad se hace presente con una esperanza de vida que crece, es frecuente encontrar ancianos que superan los 90 años, lo que se traduce en la presencia de bisabuelos que pueden conocer a sus bisnietos, lo que evidencia esa crisis demográfica anunciada a principios de siglo, con una pirámide invertida, muchos viejos, pocos niños.
El Día de la Madre es hoy un momento de encuentro con esa mujer que nos dio todo. En muchas familias se pueden juntar en esta celebración cuatro o cinco generaciones, lo importante es que los lazos afectivos se refuercen, que nos caigan en la formalidad, que acompañar en su partida a los mayores sea una acción constante. 
El sentido de familia se debe rescatar, asumiendo la realidad contemporánea de familias donde un miembro, padre o madre, es responsable  de sostener al grupo material y emocionalmente,  hogares donde conviven allegados, la cruda realidad de padres ausentes, dinámicas de conflicto y desamor.
Por ello, en un momento de encuentro de lo que hoy está siendo la familia real de Chile, resaltar el rol fundante de la madre significa mucho más que la entrega de un presente. Se trata de pensar en la forma de revertir el desapego, el individualismo que considera a los viejos como estorbos. El amor no es pregón ni un poema, es la acción permanente de amor concreto, cuidando y valorando a nuestros padres y abuelos, como hijos y nietos que agradecen y no reniegan de sus orígenes. Saber escuchar a los mayores ha distinguido a las culturas ancestrales, aquellas que veneraban la sabiduria acumulada en sus antepasados.