
Hernán Narbona Véliz, poeta chileno, nacido en Valparaíso, con un largo derrotero por América Latina. Su poesía es una incitación al debate y un aporte a la cultura universal. Poeta de la generación del setenta, escribe desde la angustia o la risa, sin victimizarse, cronista de la vida, con sus sueños en ristre, invita a abrir nuestras ventanas al amor.
Tuesday, January 09, 2007
Wednesday, December 13, 2006
MIEDO AL MIEDO
carcomiendo.
Te deja silente y aislado
Te vuelve servil
Te desmantela
Se anuda
a tus ojos zigzagueantes
dejándote frío como hierro
Taladra tus cimientos
y te deja
funcional como jilguero desecado
Royendo tus páginas más nobles
Te impulsa a mentir continuamente
Te impide reir, ser solidario
Te bifurca
Con que cubres tus disfraces
Sanguijuela en tu fe
Zombi sin credo
El miedo es un gusano
carcomiendo
Va doblegando tu esperanza
y como ostra taciturna
ya sólo te importa tu sosiego.
Monday, December 11, 2006
El Oficio de Escritor en el siglo XXI

El Oficio de Escritor en el siglo XXI
Una de las tribus urbanas tradicionales es la de los escritores. Una fauna abundante, veleidosa y especial, con poco espíritu gregario y muchos prejuicios. Grupos sectarios estructurados en función de egos antes que por la calidad o categoría de sus trabajos. Muchos de ellos, en busca de protagonismo pierden el norte, circulan en torno al poder, preocupados de los ágapes y la figuración, antes que de la lectura rigurosa o la crítica constructiva.
Es un ambiente el literario que cae fácilmente en el snobismo, en la retroalimentación obsesiva de los dimes y diretes. Un ambiente donde no existe crítica genuina, donde se lee poco y donde algunos profesores de castellano intentan construir su espacio a través de talleres o publicaciones, para marcar pautas en literatura, como una oportunidad de negocio, sin tener un gran bagaje como autores.
Los grupos literarios surgen normalmente con estilos sectarios, amurallando sus espacios de influencia al mejor estilo feudal. La competencia en el medio es salvaje. Primero porque el mercado de lectores es reducido. Segundo porque se generan espacios sociales elitistas que no se conectan con la vida real, donde estarían los potenciales destinatarios de las obras.
El resultado es que los escritores intercambian textos en un trueque gentil pero improductivo en términos de difusión de las obras. Aparece un ámbito subterráneo de escritores que no tiene comunicación con el mundo editorial.
Sólo los concursos internacionales pueden ayudar al oficio, pero la gestación de proyectos editoriales se queda por lo general en el nivel de impresos auto editados, que no llegan ni siquiera a las bibliotecas y menos a las librerías.
Los mitos urbanos
En este mundo literario, hay muchas personas que en términos productivos como escritores demuestran una vagancia y pereza enormes, funcionando en una mal denominada bohemia. El ocio no es creativo sino incubador de vicios. En bares de mala muerte suelen circular cuartillas de impresión artesanal que no alcanzan para ser consideradas libros. Se ha fijado en la retina de la sociedad la percepción de escritores románticos, envueltos en humo y declamando metáforas tras una jarra de vino. Estos prototipos se han enquistado socialmente y deforman la realidad, pues la verdad es que quienes logran un relativo o gran éxito en las letras, no frecuentan para nada ese mundo subterráneo de las ciudades y escriben en lugares donde la conectividad funcione con aire limpio, Wi Fi y banda ancha.
Sin embargo, casi como una nostalgia porfiada, se mantienen esas ideas de bohemia, alcohol y fracasos emocionales, como el halo necesario para escribir bien y creativamente. El tema es que los grupos que hacen de lo literario una actividad social, se quedan muchas veces con esos preconceptos de lo que es ser escritor y suelen excluir de sus círculos, por pequeños burgueses, a quienes, junto con escribir, detentan otras profesiones u oficios y trabajan para vivir como el normal de la gente.
Otro prejuicio es pensar que los escritores, para crear deben tener vidas tortuosas o disipadas. En la primera mitad del siglo XX se dieron condiciones para que poetas jóvenes encontraran el padrinazgo de mecenas, de damas de la aristocracia liberal o de los partidos políticos que los ubicaban en algún cargo diplomático. A Rubén Darío, célebre poeta nicaragüense, el hijo del Presidente Balmaceda, en 1886 le consiguió un puesto en la Aduana de Valparaíso, donde Félix Rubén García Sarmiento trabajó en un almacén frente al Pacífico escribiendo su libro Azul. Neruda, por su parte, logró incrementar su conocimiento del mundo a través de sus romances y de la política.Pablo Neruda se las jugó por sus ideas y la epopeya del Winnipeg es la etapa que más admiro de su biografía.
Pero, ahora, ser escritor requiere de otras competencias. Escribir es una actividad solitaria, introspectiva, alejada de los oropeles y para nada bohemia, parrandera o relajada. Es cierto que connotados escritores y artistas tuvieron vidas tortuosas, con pasiones que llevaron a algunos al suicidio. Violeta Parra es una de esas artistas que sufrió su trágica depresión por un fracaso afectivo.
Hoy, sin embargo, la producción literaria es más bien de personas que alcanzan una positiva inteligencia emocional y la aplican en el oficio con mucho trabajo y dedicación. Ya no espera el poeta o la poeta encontrar un mecenas, una beca generosa o una aristócrata que lo financie a cambio de pasión y versos exultantes de amor. Hoy, a lo sumo, si no desconfía de lo institucional, el escritor puede postular un proyecto a esos fondos concursables que se han generado para el mundo artístico y cultural.
Es que el vil dinero ha cruzado todos los espacios sociales, incluso el de las letras. Se requiere mucho trabajo para poder ser prolífico como creador, a lo cual se debe añadir una capacidad de marketing para acceder a las casas editoriales para una publicación con todas las de la ley.
Por lo tanto, escribir desde tragedias pasionales corresponde al siglo pasado. Un poco como el periodismo, que procura actualmente escribir desde los espacios locales, lo cotidiano, las auroras que levantan a las personas para cumplir con sus trabajos, pasan a ser hoy inspiración para nuevas cosmovisiones, nuevas incertidumbres de los individuos, en el fondo, una tragedia extendida en las tensiones de las grandes urbes y que es necesario capturar para las futuras novelas y relatos.
¿Escritores comprometidos o simples observadores?
La emotividad de la soledad urbana es el sino tragedioso del siglo XXI y parece ser el acicate principal de los poetas observadores, que desmenuzan los bemoles de las historias, pero flotando lejanos, sin comprometerse con las situaciones observadas. En esto hay una diferencia con las formas de vivir las letras del siglo pasado. De sólo mencionarlo, descubro mi propio sesgo totalitario, ya que no concibo que un escritor no se involucre con su tiempo, que no se comprometa con su ideario, que no sea libertario. No podría aceptar que, abandonando sus valores, sea funcional a discursos oficiales. Porque así nos formamos en el siglo XX, con una ligazón real con el mundo del trabajo, enarbolando la libertad como una gran bandera. Héroes como Víctor Jara iluminan una senda de compromiso consecuente hasta el martirio.
Cuando miro este aspecto, compruebo que los escritores actuales suelen conformarse con la estética, incluso con el juego de fantasías y dimensiones, sin alcanzar la ética, sin denostar contra sus propios molinos de viento defendiendo los credos, sin apasionarse en la pluma como en una tribuna determinante del destino. Ahora, debo admitir, deponiendo mi frenesí, que hay que aceptar formas y estilos diferentes, que fluyen por las distintas sensaciones del artista, que integran en cuestión de gustos este hedonismo moderno tan neoliberal, que se centra en el individuo antes que la sociedad. Y en esa evolución, con mayor razón defiendo mi espacio personal, para sostener esa regla de oro que me marcó en la adolescencia, cuando escribir era una extensión de una actitud de vida y el compromiso con los principios era anterior y superior a la estética. Por eso esta distancia y diferenciación que hago de los espacios superficiales, de esa falsa bohemia que linda con la farándula y el juego mediático.
Atrapados quizás por esa farándula y por esa ambición personal de reconocimiento, para escalar en este medio tan especial de la literatura, hubo quienes se masturbaron en público. Hoy hasta desnudarse en público es un lugar común. Prefiero seguir a Sabella que inventó el hacer llover poesía desde los edificios. Yo lo hago a mi manera, usando la Internet, difundiendo en la red mis poemas y crónicas, usando, al estilo de esta nueva era, los blogs y los Ipod. No interesa el instrumento, pero sí la esencia de la palabra, tal como lo marcara Don Andrés.
Conozco a muchas personas, escritores y escritoras, que hacen del trabajo de escribir una actividad social y lo respeto, pero no creo que eso ayude a la creación, ya que ella es siempre una actividad personal, íntima, silenciosa. Muchas personas en sus círculos suelen generar un mundo de burbuja que los desarraiga de la realidad, donde los miembros se auto convocan sin lograr difundir al público sus trabajos.
Construir redes y círculos de lectores
Concluyo reiterando mi transversalidad respecto a las diversas asociaciones. Trato de compartir en los eventos literarios en la medida de mi tiempo y sin exclusión. Por eso he organizado ocasionalmente simpáticas tertulias literarias en la Comarca de los Poetas, en mi ciudad de Valparaíso, compartiendo con escritores de diversas pertenencias y de diversos fustes y estilos en sus trabajos. Mi idea es promover círculos de lectores más que círculos de escritores. Es lo que necesitamos, gente que guste de la literatura, que lea, comente y pida más.
No me interesa hacer del oficio de escritor una mera cuestión social. Creo que hay espacios de cooperación para todos los que lleven este oficio en las venas, y es poder difundir el gusto por la lectura en el público, sobre todo niños y jóvenes; apoyando las bibliotecas populares, aprendiendo de las ediciones en la Web, incursionando en los e-book.
La necesidad de acceder a la industria editorial exige un trabajo concienzudo y eso obliga a colocar las energías de todos y todas en el trabajo más que en las convivencias. En la relación con las autoridades comunales, regionales o nacionales, no admito que el poder utilice a los creadores como comparsa, como los bufones del reino. Exijo que a los escritores se nos respete y que tengamos acceso a espacios dignos para presentar nuestros trabajos, sin censuras de ningún tipo, con exigencias sí de calidad, con amplitud de ideas y visiones, respetando el idioma en su belleza y en su estructura formal.
En general y termino con esto, no suelo participar de las reuniones de escritores cuando se convierten en conventillos ilustrados. Me irrita que se hable mal de las personas. Está bien comentar una obra, eso es constructivo, pero no hay que entrar en el ámbito personal. Como decía Sócrates si me vienes a hablar mal de alguien que conozco, te hago tres preguntas: ¿estás seguro que es verdad lo que me vas a decir?¿Me ayuda en algo saber lo que me quieres decir? ¿Podría yo hacer algo para cambiar los hechos que me quieres contar? Si no contestas afirmativamente estas tres preguntas, mejor no me cuentes nada.
Dejo estas ideas para un sano debate con mis colegas.
11 de diciembre de 2006
Saturday, December 02, 2006
Mi araucaria

Cuando la araucaria de la maceta ascienda al horizonte puede ser que nos reencontremos sirviendo yo de abono a sus raíces y ella ofreciéndome un balcón hacia el futuro. En el círculo de la energía blanca, sus hoy pequeñas hojas aserradas absorben mis pensamientos. implantadas con un verdor transparente desde el útero de la tierra bendita, el frescor de la vida pulsa el aire y ellas serán mis ojos multiplicados para reconocer algún día el infinito.
Desde la semilla sembrada por mi hijo, ha subido lenta, silenciosa, cuidada cada atardecer por la dulzura profunda de la mujer que amo. En las auroras, en esa rutina generosa que atesoro y que agradezco al Padre, saludo a la araucaria desde mi terraza de viento y sé que ella va percibiendo mi admiración por sentirla fuerte, prometedora en medio de mi jardín, donde le converso mis hilarantes esperas terrenales.
Cuando ella se proyecte yo no estaré, pero le pediré que me invite a caminar de nuevo por los siglos que ella abrazará en plenitud, para tomar palco en su copa y explorar de nuevo la ciudad cambiada, los autos voladores, las rondas de niños compartiendo con vecinos estelares, las mujeres paseando sus mascotas celestes que ya no defecarán las calles. Desde la cúspide fuerte de la araucaria del próximo siglo presenciaré los amaneceres alegres de mis tataranietos, y ubicaré alguna gesta libertaria nueva a la cual consagrarme reciclado, como perenne opositor.
Sunday, September 17, 2006
¡Hora de Almuerzo!


HORA DE ALMUERZO
¡Declaro esta instancia del amor
mi fundamento,
rescato el amor de los canastos
y aplaudo
las vetas sensuales del amarte!
Cuando voy contigo a la feria,
temiendo los ajíes, pero deseándolos,
eligiendo el perejil y el cilantro,
oxigenándonos el alma con los llantos
de las valencianas nuevas,
probando, pellizcando,
colocando aretes de guindas
en tu pelo anárquico,
besándonos con el disimulo
de jugosos duraznos,
por sandías caladas el vientre clamando,
descubriendo en la semilla de los melones
caribeño espacio,
regateando, por gusto, el racimo anhelado,
¡le vamos poniendo aromas
a la vida autodidacta!
Cuando trémulo presencio
la preparación de los mariscales,
o practico mi gimnasia única
en pesados bolsones
de la papa chilota indispensable,
estoy en la antesala cotidiana
del amor no teorizado,
del deber prehistórico de vivir
y reproducirnos…
Por eso aplaudo
las vetas sensuales del amarte.
Por eso cocino contigo, sin quejarme,
cebollas, tomates y mis infaltables ajos.
En aromas de albahaca, los pasteles de choclo
me gritan que existo
como hombre americano,
que florece en lo propio
cuando llega el verano.
Amarte es por eso,
una mesa dispuesta,
la ensalada, el vinagre,
es el pan que nos une con su mágica estera.
¡Vivan, amor, la gracia que prodigas
en la mesa modesta!
¡el aroma, el aliño y el vino,
antejardines de todo mi espíritu!
Algún día ese espíritu,
ya sin dientes ni muelas,
extrañará el embrujo terreno
de almorzar charquicán en enero.
Friday, September 01, 2006
PLUTÓN EN DICOM

Gira en torno a una luna que lo supera.
Plutón se ha enamorado pierde el rumbo.
Plutón perdió el crédito: no tiene agua, no ofrece garantías
Plutón cayó en Dicom
El planeta del Principito ha ocupado el lugar de Plutón
Marte anduvo cerca pero nadie lo vio
Esperaré con paciencia por los próximos seis siglos
Ahora la lucha social es por Plutón.
A Plutón le formatearon su historial
ha sido sancionado al olvido
Publíquese y archívese
Plutón ha pasado a la clandestinidad estelar.
Saturday, August 19, 2006
Aduaneros

Aduaneros
Cuando los cóndores descubren su refugio
en la soledad encriptada de milenarios vientos ,
cuando el puerto se esconde pudoroso de neblinas y pianos,
cuando el desierto acomete
con sus silencios de camanchaca
en la crepuscular frontera de la patria,
saluda el paso de las caravanas, un vigía,
el aduanero,
con aguda mirada hurgando los manifiestos,
custodiando celoso las enormes arcas del firmamento,
Revisando acucioso, como escribiente del tiempo,
las fenicias dimensiones del mundo
Incesante presencia soberana,
extendido saludo de bienvenida,
cofradía de leyendas atesoradas,
que transitan en cajones olorosos de te y especias
por los almacenes fantasmas de los puertos
El aduanero milenario
custodia el camino del Inca,
se instala en la soledad del golfo de penas
y silba como el viento patagón frente al estrecho
El aduanero, constante servidor fiscal de las civilizaciones,
convocado de apóstol,
pastor de vaguadas,
azul en poemas,
amistoso de prostíbulos,
republicano de sobremesas,
generoso de amigos,
pulcro y celoso de escritos,
El aduanero, viajero de la imaginación,
anclado por siglos a sus portales,
ve transitar las arenas
y es cedazo perspicaz del intercambio.
El aduanero ,
blindaje acorazado,
protegiendo la vida
y la integridad de la palabra,
comparte con huemules y cóndores
un sitial silencioso
en los emblemas profundos de la patria
Tuesday, August 15, 2006
Tango ambulante

Laten mis sienes un deseo febril.
La tarde es chismosa, saludan las vecinas,
escapa un piano por las quebradas.
Cierro los ventanales y llego
a la síntesis máxima
de mi pasado y mi nunca.
Cabe arrepentirse,
probar un trozo de pan batido y suspirar
por el tango transgredido de limosnas,
estacionado en la esquina de una plaza.
Malquerido y pobre tango aterido,
bailado por dos flacos espíritus
que disimulan su hambre
en el agosto temido.
Pedir disculpas
al soberano tango desvencijado
que susurra apenas
en el chicharreo de un antiguo equipo.
Pero,
una mujer distrajo mi camino,
busqué entre sus rizos la respuesta a mi penar
y, parpadeando un cambio de luces,
me estacioné entre sus senos
para descansar urbano y egoista,
de tanta nostalgia al pedo.
Saturday, August 12, 2006
Thursday, August 10, 2006
Apología de un mausoleo
la necesidad y conveniencia de
que nos entierren juntos
¿Pluralismo ideológico?
¿Club de Tobi ad eternum?
¿Jugar una pichanga con una tapita fantasma?
¿Ganar el concurso literario del epitafio más pícaro?
¿Repasar los últimos chistes de la Federicci?
¿Reinventar el cielo? ¿Jubilar a San Pedro?
¿Mandar a Nicolini
como vendedor de piscinas al averno?
¿Dejar grabados los responsos de Patato, por si las moscas?
¿Seguir festejando indulgencias con aplausos de pinguinos?
¿Soportar los poemas del esquelético Narbona
hasta la eternidad?
Definitivamente,
no tuvo quorum el mentado mausoleo.
Friday, August 04, 2006
Compañeros de curso

Compañeros de curso Colegio Rubén Castro 1966.
¿Cómo llamar a esta amistad de 40 años, si apenas nos reconocemos a lo lejos con el pelo cano, suave el paso?
¿Cómo resumir nuestra unión, pegada al libro de clases de los sesenta, si de pronto temblamos conmovidos cuando despedimos al mejor futbolista del equipo?
Siempre fuimos condiscípulos. No se hicieron amigos nuestros hijos, nunca quisimos ir más allá de lo mismo, el colegio. Sin embargo, el recuerdo nos fortalece porque lleva a la paz con lianas de espiritualidad.
Vernos nos alegra, porque volvemos a ser niños y vuelven a florecer como juncos en desiertos, los sueños de conquistar un mundo nuevo.
Bajamos a beber en la fuente de la infancia y por eso nos necesitamos. Porque somos una etérea postal que mantiene el frescor de virtudes suspendidas y como sedientos dispersos nos convocamos a jugar de nuevo en nostalgias repetidas, en el patio virtual de nuestras emociones.
Saturday, July 29, 2006
Atardecer perfumado
Desde esta misma visión, pero 45 años atrás, escribí el poema Atardecer Perfumado. Era la casa de mis padres, llena de árboles y con una vista espléndida a la bahía. El poema puro como la infancia, decía...su cuerpo dócil y perfumado
en el liviano crepúsculo
de musical terneza
Levanta apenas una sombra la noche
El viento repta suavemente por los cerros
El aroma de eucaliptus
se torna oscuro
con el tañir de las campanas
y la noche avanza cuesta abajo
en el camino al sol
Friday, July 28, 2006
Apuntes sobre el exilio
De ese tiempo, este poema.
EL EXPEDIENTE OLVIDADO
Hice antesala por un siglo…
Traía en mi carpeta concienzuda
la piedra filosofal del desatino
Cabían en mi epístola atrevida
la paciencia,
quince códigos,
mi soñar y un compromiso
La institución secaba mis nudillos
Sus estampillas me creyeron pergamino
Un burócrata de azul puso diez timbres
-de negras manguillas intuí la muerte-
Continué entre espectros sigilosos
aspirando a exhibir mi pedimento,
pero un morado número en la frente
me remitió a la suerte de expediente
Me colgaron en plomo subterráneo,
broté en idearios encrespados
Maduré doblado y amarillo,
mas nadie leyó mis argumentos
Conocí la alacena de las ratas,
tirité mordida mi gran carta
Me encogí reseco como paja
mientras se hacía añicos la esperanza
Hice antesala por un siglo
La ilusión se llenó de telarañas
Cuando quise gritarles mi proyecto
la voz tenía clausurada
Hice antesala por un siglo
En vez de sumarme a los miles
me trasnoché en burocracias
Y una oficina de partes
después de esperar un siglo
archivó mi atrevimiento
de reclamar suelo patrio
Libro “Miedo al Miedo”
Copyright Registro 59.251 16.febrero.1984
Wednesday, July 26, 2006
Una sana relación

Si por error nos enfrentamos,
si con tozuda persistencia
buscamos imponer nuestras ideas
Si en desbocado razonamiento
queremos envolver nuestros deseos
Si explotan las palabras
ametrallando el silencio comedido
Si a poco andar,
después de la rabia,
hubiésemos querido
disculparnos
Si la soledad araña las sienes
cada vez que de un portazo
clausuramos la noche
y nos farreamos estrellas
Si al encontrarnos,
fluye el fuego de los labios,
redimiéndonos
Si luego de protestar sin juicio,
nos resignamos a ser simple latido
y cae de los ojos como un ripio
la vergüenza de habernos ofendido
Si no le damos tregua a la porfía,
si pese a amarnos con frenesí,
cual fieras
nos gritamos mentiras,
que no me amas, que me fastidias,
Y si al final,
enmudecidos,
palpitando apenas los quejidos,
nos preñamos de pena,
nos cruzamos de besos,
nos perdonamos callados
Si quedamos desvencijados
como espejos que se trizan,
hielos marchitos,
renaciendo al alba
Si detrás nuestro
queden apiladas
las palabras de ofendernos
Si nos complica decirlas
Si es que de amarnos tanto
y de pelearnos hasta el cansancio
no deja el amor de acompañarnos,
Si seguimos como volcanes
que explotan instantáneos
y al unísono
Si todo esto ocurre,
y estoy rendido
saca entonces tú
las conclusiones, bandida…
Friday, July 14, 2006
¡Vaya paradoja!

Te llevaba en mis cofres
como amante fogosa
Hoy me enteré que abrazaste
la misión de pastora.
Un largo vestido oscuro tus rodillas oculta,
La tela sobria enfría tus esencias de alcoba
Aquel pelo rizado, sacudido en aromas
hoy viste de canas tu aura bondadosa
¡Cuanto duele la pulcra castidad, predicadora!
¿Quién diría que entonces los violines jesuíticos
prometían auroras?
¿Quién diría que fuiste, traviesa y generosa,
mostrándome Ita Enramada en escapadas fogosas?
Bien supo Ipacaraí que nuestro amor duró,
lo que un pájaro campana suspirando a la luna
¿Quién habría imaginado este epílogo risueño
para ese juego perfumado de arpas y de aventuras?
Como Dios escribe rutas con sutil curvatura,
Como caballero lejano y sin memoria (es la norma),
te dejo mi mensaje:
¡Dios te bendiga, pastora!
Thursday, July 13, 2006
A los pies del Turri

Camino a casa, la lluvia irrumpió por los túneles del cielo y con voz ensordecedora me lanzó una andanada de protestas. Había utilizado impropiamente sus cabellos canos para aproximarme a ti, justo a los pies del Reloj Turri y asomarme bajo tu paraguas rosa, para hurtarte un beso. Mi piratería quedó acreditada por los notarios curiosos de la city, como apropiación indebida de una ilusión transeúnte.
Wednesday, July 12, 2006

EL DÍA DE LOS ENAMORADOS
Amor,
desperté este día, preguntando al océano
qué razones había para enlazarme contigo,
para volar al unísono, inventándolo todo
Me di cuenta que no eran
ni tus adorados pechos
Ni tu talle tan terso
Ni tu sonrisa tan franca
Ni tu pelo enhebrado
Ni tu canto entonado
Ni tu cálida voz,
Ni tu lumbre de invierno,
Ni tus discursos de cambios
Ni esos muslos turgentes cual columnas romanas
Ni fue el fuego candente de tu paso cimbreado
Ni tu inteligente mirada
Ni la osadía cómplice de llegar a mi lecho
Ni ese suave perfume al soñar enlazados
Ni las rabias mensuales que acepté resignado
Ni el ansia cotidiana que causa tu palabra
Ni tus celos intuitivos
Ni mis maldiciones ante tus porfiadas razones
Ni nuestras reconciliaciones
Ni tu reir
Ni tus besos
Ni los tres hijos que me diste
Ni el perro que apellidaste "¡fuera!"
Ni el compañerismo que venció contingencias
Ni tu buena mano para cocinar fantasías
Ni ese amor absorbente
Ni la esotérica aura protegiendo mis pasos
Ni los ángeles que siempre están de tu lado
Ni la pasión permanente, enarbolada en la almohada
Ni los atardeceres de paz cuando la garúa cantaba
Ni los tangos que trajimos como amantes
Ni el castillo de flores que me has construido
Ni nuestros espacios heroicos, tan llenos de recuerdos
Ni ese puñado de versos que inspiraste obstinada
Nada de eso resulta de veras importante
Lo que siento por ti rebasó la cordura
Indecible este amor embargó mis sentidos
Te amo furibundo y quedo descolgado
caracol de los mares




