Heredé historias de astilleros y tranvías
Encumbré silabarios y penecas
Rompí corazones sin saberlo
Novié escribiendo en un cuaderno
Amar fue aprender el alfabeto
Nunca soñé viajar, ser forastero
Fe y trabajo me inculcó la adolescencia
Reir frente a la muerte, temerario
Encontré quien se sumara a la aventura
De soñar persistente y libertaria
Diezmo dejé de pagar a intermediarios
Y comencé a dar sentido a los caminos
Necio fui tantas veces, reincidiendo
Adelantado muchas, intuitivo
Resistir fue reinventar el nuevo día
Bondad recibí, más que traiciones
Orgulloso e imperfecto, así he vivido
No arrastró deudas, duermo tranquilo
Almaceno mis sueños prohibidos
Veloz crucé por mi destino
En escollos de furia, amigos queridos
La voz mantengo en la social esgrima
Imaginando mañanas de armonía
Zarparé pregonando una utopía.