Friday, May 22, 2009

Patrimonio


PATRIMONIO

Enfrentando a la isla de ojos múltiples,

azorado ante mi imagen desambulada,

vengo

vendiendo los colores,

desnudando los huesos asombrados,

tiritando un verso humilde

para correr y no llegar tarde.

Quiero –no sé si quiero-

Es necesidad –sí, eso-

de levantar mi labio imberbe

y ofrendarte

mi único regalo que es racimo.

La propiedad única que llevo:

este amor, carne, fuego,

sensaciones, un sueño común,

mi verso.

Entregarte lo que soy,

tan sólo eso,

aquí, extendido.

Con el grito humedecido,

con mi juventud tan breve,

con esta tortura larga persiguiéndome

cuando lejos de ti

presiento el hijo.

Todo lo que tengo

eres tú, yo mismo

y ese hijo que vendrá para el invierno.

Casi siempre al decir algo,

me lo encontré ya escrito.

Tan sólo frente a ti

se cuelan albos la página y el cielo

Por eso, así, humilde peregrino

mi verso llegue a ti

llevándote esto:

:

ajuares tejidos en luna y rosas,

todo lo que no pude callar

y aquí te he escrito…

Es mi patrimonio ínfimo.

Te lo dejo…

Para que en el grito primero

de nuestro primogénito,

mi tacto agradecido

te acaricie en la brisa.

Y si de algo estoy seguro

es que ahora sí

llegaré a tiempo.


Lima, Otoño 1974.

Incluido en el libro ”Eroscidio.Amática contra el Desamor”, Editorial ConoSur, 1988.


Saturday, April 11, 2009

Carpintero


CARPINTERO

Aprieta, Carpintero,

con tus clavos etéreos

el madero húmedo

que quiere desmembrarse

Átalo bien,

sostenlo a ese otro

madero recortado

que puebla en viento

el pináculo del mundo…

Carpintero,

obrero de la civilización,

símbolo permanente

del trabajo limpio.

te prestaré hoy mi fuerza,

enclenque fuerza

de quien no tuvo nunca

la devoción azul

de tu martillo y tu esperanza

pero déjame ayudarte igual

a unir esos maderos

Que no tiemble tu mano

al martillar certero

con tu frente sudando

el impecable canto de tu esfuerzo

¡Une muy bien esos maderos!

Son el faro que enfrentó

mil sirenas,

mil arrecifes de ojillos camuflados,

dos mil capítulos que casi hoy

lo desmembraron…

Anda,

¡Vamos ahora!

tiremos los dos juntos

para levantar estos maderos

¡Así!

con rabia y tiempo retrasado

¡tira!

Que falta hacía

reforzar algo esta cruz

sobre el camino…

¡Gracias, gracias a ti,

Carpintero amigo!

______________________________________________

Del libro Miedo al Miedo, Poemática para abrir nuestras ventanas. 1983.

Wednesday, March 25, 2009

Apuntes andinos


Apuntes andinos

Cuando se acercaron a estas cumbres, los geólogos introdujeron sus brocas de acero para calibrar las vetas de la tierra. Los antropólogos ya estaban allí con sus cepillos, hurgando por civilizaciones remotas, explicando a partir de los fósiles el origen de la vida. Los arrieros me invitaron sus quesos de cabra, pude probar el charqui de burro y aprender de sus historias sencillas por los humedales andinos. Los camioneros cruzaban los pasos con sus gigantescas maquinas, recopilando leyendas de novias fantasmas que los seducían hasta agregarlos como animitas a las carreteras interminables. Los pioneros me enseñaron la yareta y la chachacoma para brincar por las fronteras con los ojos de infancia.

De todos he aprendido y como soy un simple poeta, he inventado gordas sinuosas en las montanas, he tallado gigantescos rostros en la piedra, he aquilatado la belleza de los glaciares, de las estepas altiplánicas y del cóndor de alas desplegadas como un suave planeador, que nos observó curioso este mediodía en Pircas Negras, inquieto con tanto citadino suelto por sus dominios.


Cuando abro en el anochecer del Salar de Maricunga las enciclopedias del firmamento, me siento premiado por esta oportunidad de poder beber el conocimiento universal y reclinar mi cerviz ante la majestuosidad de la noche silente. Sentí allí, en la piel bañada de viento, la divinidad que nos envuelve y protege con su manto encandilante de luz interior.


Atacama, 25 de marzo de 2009.

Sunday, March 08, 2009

Mujer Omnipresente

Mujer


Han hablado de tu invisibilidad

y se equivocan.

Eres el planeta que orbita a Dios

Marmita roja donde fulgura la vida

Te yergues hasta el cielo, vertiente enmarañada,

Perfumas horizontes, traspasas socavones,


Mujer,

Pleamar que inunda mi camino

Abrigas en ternura los pies de las ciudades

Eres suavidad y fuerza, volcán irreverente

Mujer,

Cabalgas en mis insomnios

Te desean mis manos y mi boca

Susurras pasión en tu mirada


Han hablado de tu invisibilidad

y se equivocan

Las playas que acariciaron tus pies

La luna que ilumina tus caderas

La flor que perfumó tu pelo

acreditan tu presencia poderosa

Eres paradigma de fuego

fuente primaria de locuras


Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2009.

Sunday, March 01, 2009

Violines de fuego

Violines de fuego

Revienta los escrúpulos, sacude el raciocinio

Olvida la majadera presión de calendarios

Canta conmigo un susurro rojo

Emborráchate en el remolino de un merengue

Fúgate conmigo a volar un vallenato

Saborea la nocturnidad del sudor

Embarazadas de viento, las nubes van pariendo el arco iris

Cabalguemos las auroras

Sigamos los trinos desordenados de gorriones

Nada quiero con la lógica

Deja seducir tus muslos en el roce de mis labios

Nademos en las espumas de un cometa verde

Fluya el magma de la vida a borbotones

Déjate llevar por el placer oculto

Plasmemos fantasías en el tacto que explora

Fusionemos nuestros cuerpos de milongas

Libres de prejuicios, las vertientes rompen rocas

Desconecta ya tu inteligencia

Suficiente lumbre sugiere tu mirada

Ascendamos entrelazados a la cima

Violines gitanos serán nuestra antesala


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Chañaral, 28 de febrero de 2009

Tuesday, February 24, 2009

Caligrafía desde la felicidad


Caligrafía desde la felicidad.

Aprendí a escribir en la aventura constante del amor, levantándome temprano para cumplir mis deberes, sin quejumbres, solazándome en las cosas simples que te enseñan desde la sabiduría.

Cargué mis morrales de aromas y abrazos. Supe de las infusiones de abuelas, del azúcar sobre el brasero. Desentrañé el lenguaje juguetón de la lluvia sobre mis patios. Amé los veranos petorquinos, en la fugaz fantasía del río bordeado de chilcas. Aprendí del natre y las amapolas, los nardos me encandilaron con sus adolescencias.

Subir al peral fue mi refugio de infancia, mi aula crepuscular, desde donde me deslizaba al plan del puerto, imaginándome navegante de riberas musicales, espadachín en caribes de piratas. Aprendí a balbucear poesía sobre los mapas, precursor de romances marineros, descubridor de archipiélagos. Me hice de adoquines aprendidos de memoria, lancé el trompo como nadie, jugué a la troya, conocí la pelota de trapo y seguí los radioteatros.

Y a poco andar, al asomarme a las llanuras de la vida, te encontré, niña, ardiente y vibrante flor, llena de ideas, dispuesta a compartir locuras y a reinventar la risa. Nos fuimos combinando con sabores rupturistas, con la desfachatez de conquistadores que pateaban la institucionalidad.

Desde nuestros cerros valpinos, fuimos abriendo nuestra ruta hacia el horizonte, tomados de la mano, odiándonos con pasión. Irreverentes vitrineamos funerarias, burlándonos del tirano y la muerte, blindados en osadía, necesitándonos como remanso y pólvora.

La vida ha sido la vertiente que bebo cada despertar porque tú estás allí, a mi lado, como esencia de la risa más genuina, con tu oferta de auroras de esperanza, permanente proyecto encendido como un lirio en los desayunos de la tierra olorosa.

Pero, a veces, como ahora, siento que es bueno sentirte lejos, ensayar algunos celos, desearte en mis sueños. Intento ponerme melancólico, pero no puedo, no calza con nosotros, porque gana tu sonrisa, se imponen nuestras complicidades.

Doy gracias a Dios por el tiempo que nos ha regalado, por la fuerza profunda que apuntaló la barca en momentos de tormenta, por la inventiva que brotó en madrugadas entrelazadas y brindo esta noche, con todas las estrellas del Pacífico por compañía, por ti, por nuestro nido expandido hacia el planeta, por las andanzas que hemos levantado como bandera y por esos tres hijos que nos llenan de orgullo y con quienes aprendí a compartirte resignado.


Atacama, 25 de febrero de 2009.

Tuesday, February 17, 2009

Sensaciones de una semana marcada por la poesía



Sensaciones de una semana marcada por la poesía: dos recitales pude dar esta semana. El primero en Caldera, en el Centro Cultural de la Universidad de Atacama, el día 12 de febrero. Luego en la Biblioteca Pública de Chañaral, el día de San Valentín, compartiendo en esta ocasión la tribuna con Omar Monroy López, poeta y concejal de la Municipalidad local.

Volcar a una crónica el cúmulo de emociones que brotaron en mí esta semana, al estar en contacto con el público de Caldera y Chañaral, en sendos recitales dedicados al Día del Amor, resulta no solamente una rutina periodística, sino una forma de expresar un compromiso renovado con la compañera poesía y sus musas misteriosas, en este derrotero nuevo que me ha ofrecido la vida, residiendo en medio del desierto, en la región de Atacama.

Porque mostrarse desde la poesía es reflejarse en la dimensión genuina del ser, sin formulismos ni protocolos, canalizando esa energía vital y primaria que brota desde el espíritu, de la piel, de la emotividad.

Poemar la cotidianeidad, con empatía, fijando hablantes en situaciones propias o ajenas, cercanas o lejanas, que van traduciendo esos mundos como propios, es el ejercicio profundo del escritor, que tiene la libertad de crear personajes, inventar situaciones, hilar historias que terminan siendo espejos colectivos. Escribir para la felicidad no significa ignorar el dolor, sino, por el contrario, la capacidad de aquilatar la alegría y la felicidad, se nutre y exige precisamente haber vivido momentos difíciles, tortuosos, dolorosos, que en general, las personas debemos transitar indefectiblemente para crecer.

Escribir desde la clase media es una propuesta valórica, es la idea fuerza que anima la cosmogonía personal, afincando en los pilares de la familia, del amor filial y fraternal, las redes sólidas de un humanismo ecuménico, de una forma sencilla de convivir en paz.

Escribir desde la posición de la clase media significa una propuesta que invita a crear escenarios de encuentro, que aúna fuerzas para luchar contra aquellas amenazas que perturban o dañan la convivencia. Escribir desde la simpleza de un abrazo, desde la mesa compartida, de un vino chambreado a fuerza de chistes y de leyendas, de compañerismos que se entrecruzan con respeto y reciprocidad, en trabajo y esfuerzo, compartiendo la creación artística con los deberes que cada cual debe cumplir para su vida cotidiana, todo esto forma ese gran espectro de sensaciones que deja el acto comunicacional de compartir la creación propia con el gran público.

Esta semana unas cien personas fueron los destinatarios de estas tertulias y se sintieron motivadas por la entrega de poetas de la tierra, poetas que cumplen sus deberes cívicos y que tienen responsabilidades, pero que, además, tienen la misión de servir al colectivo urbano con palabras que relajan hacia la belleza, hacia las emociones y sensualidades que hacen a la vida una vertiente de sorpresas azules. Fue lo que sentí junto al mar, en medio de una semana motivadora porque de enamorados se trataba y en las olas de un amor avasallante que corría por las arenas, pudimos aportar un canto para todos los demás, para que cada uno lo decodificara según su historia, mientras los poetas sonreiremos felices, sintiendo el éxito en la medida que la belleza logra cautivar y volvía a nuestros oídos la energía de aplausos espontáneos, y muchos apretones de manos y saludos afectuosos.

La magia de las tecnologías, me ha permitido que esos dos escenarios frente al Pacífico se extrapolen hasta cualquier hogar, permitiendo que la poesía se vaya revoloteando en su siembra de afectos y emociones, hasta perderse de vista y convertirse en un canto de todos, lo que es aspiración constante de cualquier creador.
.

Sunday, October 19, 2008

Ritmos de septiembre.


Ritmos de septiembre, las cuecas aún retumban...

Quizás sea efecto del sol del desierto, quizás sea la provocación de la primavera; el asunto es que amanezco como arrebatado, trepando himalayas al trote, persiguiendo tu mirada coqueta, escondida pícara detrás de un pañuelo.

Será por eso que calzo espuelas para domar la pasión que irradias. Será por eso que ando con el indio a flor de piel, irritable como si la menopausia se hubiera metido por mis orejas, buscando excusas para ganarme a tu lado, intentando morder tus hombros que son la llave que sólo yo conozco para desmantelar tus cabildeos que me inflaman.

Así transito por tu cuerpo, soñando despierto, con deseos de apretar tus labios carnosos con mi boca de naufrago sediento.

Así te quedas en mi piel, con ritmo de tonadas, haciendo hervir mi sangre con esa promesa muda de tus ojos seductores.

Son los ritmos arremolinados de septiembre.

Thursday, October 02, 2008

Incitación a la lujuria.


Me dirijo a usted, desconocida transeúnte urbana y primaveral de la clásica ciudad de Tucumán, para representarle mi desazón por sus caderas insinuantes, que atiborraron mi mañana de ritmos dormidos, traspapelados entre mis carreras administrativas.

Quiero presentarle una queja formal por la incitación a la lujuria que ha provocado con su pecho asomado a los besos del sol y sus ojos, cautos para detectar las miradas, pero recatados para responderlas.

Usted cruzó por la plaza, quizás hacia un cajero automático, quizás venia de dejar a su pequeño hijo en el jardín, un viaje casual pero irreverente, lleno de sensualidad, que desplegaba por el parque un murmullo de violetas.

Agresiva en su indudable belleza, usando con displicencia y relajo esa piel canela encandilante, usted transgredió intencionadamente los limites y me dejo sintonizado a las fantasías que vino sembrando, cimbrante y lúdica por mi vereda, dejando esa estela inocente e incendiaria, que me ha hecho olvidar mis cabildeos sobre el big bang o las especulaciones sobre los destinos de Wall Street, anulando mi concentración necesaria, destapando aromas del Caribe, en la liviana cobertura del algodón blanco ajustado a sus piernas, empinadas en esos tacones rojos como el fuego de sus ojos almendrados.

Incitación a la lujuria que ha trastornado mi mesura y que me obliga a representarle mi profunda molestia por su belleza, desbocada como gacela sobre mis frágiles convicciones,. Lo cual me obliga a demandarla por el perjuicio irreparable de no saber ni su nombre ni su historia, con lo que queda marcada a fuego como un símbolo ardiente del eterno femenino, que hace temblar mis sueños en un deseo trunco que no tendrá destino.


Tucumán, primavera/2008.

Fantasmas de la Laguna Verde


Fantasmas de la Laguna Verde

Hoy experimente una visión, quizás premonitoria. Ocurrió en el camino internacional del Paso San Francisco, a 4300 metros sobre el nivel del mar.

En medio de la montaña, adiviné en la superficie agitada de la Laguna Verde, el palpitar milenario de una princesa vestida de turquesa y cubierta de rubíes, atada al centro de la tierra, contemplando las estrellas eternamente, hasta que la liberen los nuevos hemisferios de la humanidad.

La noche espejada en la cordillera andina de Atacama propone hilados luminosos y personajes que se fueron acumulando tras los siglos salen a caminar por los bordes de los cerros ventosos.


Arrieros calcinados por el fuego de un cometa se sientan a la vera de la laguna para compartir tragos de chachacoma hervida mientras entrecruzan historias de majadas aladas pastando en los humedales de la Cruz del Sur.


También circulan por la laguna las sirenas de arena, con espejismos de amor, amarillo de soledad, prometiendo placeres inalcanzables a los caminantes de la noche.

Por los durmientes de los arcaicos trazados ferroviarios circulan los guanacos que huyen del hombre. Pequeños arbustos misteriosos se asoman entre las rocas y nutren de vida el agreste paisaje.


El viento y la nieve engalanan ondulantes la verde laguna y al despertar de mi divague, la vislumbro maravillosa y me digo que es una princesa esmeralda, aprisionada en su soledad y resguardada por los fantasmas que se acumulan en el refugio del viejo control de frontera, que aun permanece en una cueva cavada en la tierra, al costado del camino.


Los fantasmas danzan jocosos en la espuma y saludan con las sinfonías del silencio y el viento huracanado a los intrusos que nos asomamos a su fortaleza.


Fue una visión o quizás un mensaje galáctico. Todo es posible en las serranías lunares de la cordillera de los Andes, en Atacama, al norte de Chile.

Sunday, August 31, 2008

poema en vuelo


Viajero enpecinado
Vuelo hacia tus ojos
A embriagarme en tu pecho
A envolverte de historias

Vengo y voy
Como el carrusel que se cimbra
En esa adolescencia percudida
Manteniendo la musicalidad monótona
Ilusionándote con mis malabares de permanencia
Luego me elevo en nuevas ráfagas de olvido
Y así sigo, veleta oxidada en Saint Malo o Naguilán desolado de la playa de Placeres
En el circulo bendito de seguir amándote
En la ansiedad rebelde de triangular los hemisferios y trastocar los crepúsculos por auroras, con tal de llegar de nuevo a tu remanso, a tus cálidos hilados, a tus misterios encantados y a tus decires
Voy cruzando dimensiones galácticas, ensimismado en quererte, acurrucado a tu vera, esperando tus manos para despertar de mi viaje y reencontrarme en tus ojos con la magia de un cuento, entonado a dos voces hasta el fin de los tiempos.


Desde el cielo, viernes 29 de Agosto de 2008
tildes omitidos intencionadamente

Monday, June 09, 2008

EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID: Rosy y Hernán se integran como Personas Libro




Una preciosa declamación de Neruda realizó Rosa Ramírez, mi amada compañera, quien así celebró en Madrid su nuevo cumpleaños.


Estamos en Madrid y estamos a minutos de celebrar el cumpleaños de Rosy. Cumplimos un aniversario de amor que nos llevó a los 37 años de unión. Salimos hacia la Feria del Libro y Dios quiso que viviéramos una experiencia inolvidable.

Se presentaba el Proyecto Personas Libro, en el cual se invita a las pèrsonas a recordar un texto, aprenderlo y decirlo, compartiendo así el gusto por la lectura, en una reacción de la palabra por recuperar espacios de espiritualidad que tanto requiere esta sociedad que mancilla a diario la lengua de Cervantes y reduce el lenguaje a un puñado de aberraciones lingüisticas de difícil comprensión.

Pues bien, nos integramos al grupo y tomando la tribuna me presenté como poeta chileno, atreviéndome a instancias de mi mujer, a recitar tres poemas, Abuela, Hora de Almuerzo y Violeta.

Seguidamente, Rosy declamó a Neruda con una sensualidad que le mereció una ovación.

Fue una tarde preciosa en la Feria del Libro de Madrid, donde pudimos conocer a Antonio Rodriguez, Director de la Escuela de Lectura de Madrid y uno de los impulsores del movimiento pro-lectura "Personas Libro".

Los caminos del destino no son casuales. Leer en la Feria del Libro de Madrid fue para ambos una experiencia que no esperábamos vivir y se dio en un momento de celebración en que nos regalamos la palabra y la amistad con personas que también transmitieron trozos de poemas o relatos.

En Madrid, el 9 de junio de 2008

Thursday, March 06, 2008

En el día de la mujer

Un saludo machista al sexo opuesto.
La mujer se inventó un día propio en el almanaque. Hoy es el día de la Mujer, así con mayúsculas. Eso sí, aparte del día de la madre, de la amiga, de la profesora, de la abuela. Del hombre ni que hablar, helo allí resignado a su invisibilidad, postergado por machista, infiel, amigo de sus amigos, parrandero y jugador; a lo sumo, un mal necesario, que espanta ratones, arregla caños rotos o saca a pasear al perro.
La mujer empoderada, con sendas presidencias a ambos lados de los Andes, se ha creido el cuento de la superioridad de género y hoy es carabinera, futbolista, pescadora o minera. Ha desafiado las fronteras de la mitología y se sube a los púlpitos de pastora o es empresaria innovadora de burdeles cybernéticos, en helicópteros, limusinas y todo terreno.

Los hombres que seguimos cediéndoles el paso, que les abrimos la puerta, que les escribimos poemas, tropezamos a poco andar con su fría forma de pensar y nos damos cuenta tardíamente de las redes con que nos manipulan científicamente. Hay mujeres que se han atrincherado en una guerra propia, que ellas mismas inventaron, en contra del hombre y, trasgrediendo la gramática, imponen nuevos léxicos para, según ellas, ser visualizadas y salir de la explotación histórica que el machismo ha ejercido sobre ellas. Esas mujeres que actúan agresivas frente al género opuesto, parecen haber sustituido la trasnochada lucha de clases por una lucha de géneros, donde el encanto de la complementariedad, pasa a ser considerado prepotencia varonil, el desearlas una pachotada egoista y tratar de hacerlas felices una actitud posesiva y machista.

Quiéralo o no, las mujeres tienen su día, fundamentado en las luchas por el reconocimiento de su espacio en la sociedad. Sin embargo, la exageración del género femenino atociga, desgasta. No se trata de falsas competencias de género porque para cocinar, hacer una cama, lavar ropa o planchar, los ovarios o los testículos no influyen. Las personas deben ser autosuficientes y deben ser capaces de entregar lo mejor se sí en la relación de pareja. Jamás se me habría ocurrido plantear el día del Hombre, pero sí el día del Amor y del Humanismo sin apellidos.

Por eso, a las mujeres se las debe amar, simplemente amar. Entrar en su juego argumental es desgastador y está probado que el hombre es más plano y explícito en su deseo constante de poseerlas. En el intermedio, los hombres inteligentes sabrán escuchar, aunque el común de los mortales desplegará su perfil cavernícola y buscará una cerveza y algo para picar. El discurso seguirá por cuenta de ellas y lo más recomendable es rendirse a sus encantos y soportar sus permanentes búsquedas personales.
Palabra de machista.
080308

Wednesday, February 27, 2008

Al final de un verano


Cae la penúltima tarde de febrero sobre Chañaral. La música aporta un semblante de nostalgia sobre las parejas que pasean junto al mar. El viento refresca anunciando que los días se acortan y el mar rizado se prepara para el despliegue de esas olas atrevidas que traspasan el muro de piedra rosada que decora el borde costero.

Los últimos destellos de una luna llena comienzan a asomar sobre el mar. El descanso de prolongadas jornadas es una invitación a caminar por una costanera engalanada de pelícanos y lobos de mar.

El desierto me ha adoptado y los buques son parte cotidiana de mi trajin explorador, en un lúdico deambular por esta senda, desplegando afectos y esquivando los dardos lejanos del dolor. Renazco en estos atardeceres que ya son míos, que me integran a su paisaje de gorriones felices, como un pimiento de rojas florecillas o como la chachacoma platinada que abre tus pulmones con el amargo sabor de la sobrevivencia en soledad, creando ese aire fresco que reclaman los pulmones del viajero.


He aprendido mucho en esta nueva etapa, los afectos se expresan con pinceladas de muchas historias que vengo a conocer con retraso, pero que son paralelas a las mías y en el cruce de las espadas de recuerdos, va surgiendo la amistad, en una síntesis hermosa de madurez y complemento. El vaso está rebasando de sensaciones, pero hay muchos cáliz esperando por nuevos espacios, vertientes jóvenes buscan rutas y el paso adelantado de la madurez permite orientar su curso, explayándose en esos afanes constantes de cambios.


Tomando palco desde este anfiteatro me dejo llevar por el rojo crepúsculo y lo percibo robusto de vivencias, terco e indomable crepúsculo que sobrevive a las pequeñeces del hombre y mientras las trompetas acompasan mi decir somnoliento, me invade este placer inmenso de saborear mi madurez rebelde, mientras su fresca visión sigue postulando algún sueño, alguna fantasía inventada, algunas caderas que arrullen tu ocio creativo, tentadores perfumes que te acerquen de nuevo a la adolescencia lejana, brincando los deseos por tus ojos, aunque mesurado como un pentagrama, debas, recatadamente, disimularlo para seguir manteniendo ese absurdo perfil de hombre respetable y serio.


Cretinas poses que a poco andar tiras por la borda, solazándote en la espiga rubia de una mujer que cruza, incisiva como una rosa, por la costanera encendida y se van tras ella todos tus deseos, como una trifulca de pájaros que cruzan hasta el mar, arriesgándolo todo por un alpiste de amor.


Chañaral, 27 de febrero de 2008.

Sunday, February 03, 2008

Poesía en mínimos trazos

Poesía en mínimos trazos

Para qué malgastar las horas, si puedo regalarte estos minúsculos ramilletes de pensamientos. Ya podré dormitar acurrucado a tu pecho, palpitando al unísono nuestras auroras. Por ahora, prefiero dedicarme a esa labor diminuta, como cuando te escribía en los tacos calendarios, en una gigantesca máquina de escribir planillera, ajustando mi enarbolado amor, mi pasión loca por tu piel en capullo, a ese minúsculo trozo de papel.

Igual como, a los tiempos, en los diez minutos de un microbús que subía hasta la cima de nuestro puerto, iba dejando mis gotas de poesía, incubando este cable a tierra que me sustenta frente a cualquier obstáculo o amenaza.

Esas frases diminutas, apiladas en hojas amarillas, que fueron compaginando mi amor remozado, rebelde, porfiado, combativo amor, blindando tus dolores, amortiguando las penas, creciendo desde la inmensidad de las angustias para convertirse en vertiente que saciaba la sed en el momento justo, como si las plegarias escuchadas nos acompasaran en un nuevo preludio del amor, ascendiendo con sudores, con la constancia de nuestros sueños, brincando por los momentos difíciles, hasta dejarlos atrás, sepultados. Hasta llegar rasmillados y amantes hasta la cumbre, con las rodillas espinadas, pero con el fuelle increible que nos permitía plantar las banderillas del triunfo cotidiano en nuestro territorio acorazado.

Estas horas que resto al sueño las dedico a comentar nuestro amor, para destacar la flor que venció la roca y ascendió desde la muerte para tomar un segundo aliento. Disculpe Dios la soberbia de esta lectura retroactiva. Perdona tú que me instale esta noche en nuestra cápsula maravillosa a disfrutar el descanso. Ha sido un refugio necesario. Me siento poderoso de tu mano y camino incesante hasta la cima de nuestro amor; potente y autárquico amor que me llena de fuegos, de vinos dulces que aspiro a beber por siempre en la copa de tus ojos insolentes.

Atacama, 4 de febrero de 2008.

Al son de una balada o de un blues

Tomé tu mano y te llevé nervioso al centro de la pista, cerqué tu talle con mi brazo, reclinaste tu cabeza en mi hombro y tu cuello extendió por mis ojos tu perfume y tu hechizo. La música nos acomodó en un estrecho espacio, mis dedos presionaban tu cintura y jugaban con tu espalda en suave diálogo de energías. Reclinaste tu cabeza con esas redes sutiles de una pasión naciente y tu boca me invitó a visitar tus labios por vez primera, en un beso prolongado y discreto. Las mejillas ardían, las luces tenues nos aislaban de las miradas. El salón de baile se convertía en una esfera de luces galácticas y nos fundimos en el blues, susurrándonos promesas de amor eterno. Los tres minutos del disco que quizá fue un sonambulismo o una playa solitaria, nos transportaron en una burbuja de acero y miel a un extenso camino que recorrimos de la mano en un instante. Pronto será el día de los enamorados y los acordes de una guitarra eléctrica y señera, me conminan a llevarte de nuevo a bailar, a compartir en una baldosa o en la pista extendida de un tango amigo, el repaso maduro de aquel primer baile. Para brindar en esa plañidera melodía adolescente por todo ese amor fulgurante que sigue prendido a tus ojos y los míos. Esas promesas cumplidas que se hacen beso cada vez que nos aislamos en esos crepúsculos de luna, en nuestras caminatas entre mar y desiertos, con un baile por huella, saboreando nuestro amor impaciente, que quizás nació en una playa solitaria o en un sonambulismo, ya no lo recuerdo.

Atacama, Domingo, 3 de Febrero de 2008.