Wednesday, December 13, 2006

MIEDO AL MIEDO

El miedo es un gusano

carcomiendo.

Te deja silente y aislado

Te vuelve servil

Te desmantela

Se anuda

a tus ojos zigzagueantes

dejándote frío como hierro

Taladra tus cimientos

y te deja

funcional como jilguero desecado


Royendo tus páginas más nobles

Te impulsa a mentir continuamente

Te impide reir, ser solidario

Te bifurca


Es mortaja

Con que cubres tus disfraces

Sanguijuela en tu fe

Zombi sin credo


El miedo es un gusano

carcomiendo

Va doblegando tu esperanza

y como ostra taciturna

ya sólo te importa tu sosiego.

Monday, December 11, 2006

El Oficio de Escritor en el siglo XXI


El Oficio de Escritor en el siglo XXI

http://poetahnv.blogspot.com

El próximo 28 de diciembre se celebra el Día del Escritor

Una de las tribus urbanas tradicionales es la de los escritores. Una fauna abundante, veleidosa y especial, con poco espíritu gregario y muchos prejuicios. Grupos sectarios estructurados en función de egos antes que por la calidad o categoría de sus trabajos. Muchos de ellos, en busca de protagonismo pierden el norte, circulan en torno al poder, preocupados de los ágapes y la figuración, antes que de la lectura rigurosa o la crítica constructiva.

Es un ambiente el literario que cae fácilmente en el snobismo, en la retroalimentación obsesiva de los dimes y diretes. Un ambiente donde no existe crítica genuina, donde se lee poco y donde algunos profesores de castellano intentan construir su espacio a través de talleres o publicaciones, para marcar pautas en literatura, como una oportunidad de negocio, sin tener un gran bagaje como autores.

Los grupos literarios surgen normalmente con estilos sectarios, amurallando sus espacios de influencia al mejor estilo feudal. La competencia en el medio es salvaje. Primero porque el mercado de lectores es reducido. Segundo porque se generan espacios sociales elitistas que no se conectan con la vida real, donde estarían los potenciales destinatarios de las obras.

El resultado es que los escritores intercambian textos en un trueque gentil pero improductivo en términos de difusión de las obras. Aparece un ámbito subterráneo de escritores que no tiene comunicación con el mundo editorial.

Sólo los concursos internacionales pueden ayudar al oficio, pero la gestación de proyectos editoriales se queda por lo general en el nivel de impresos auto editados, que no llegan ni siquiera a las bibliotecas y menos a las librerías.

Los mitos urbanos

En este mundo literario, hay muchas personas que en términos productivos como escritores demuestran una vagancia y pereza enormes, funcionando en una mal denominada bohemia. El ocio no es creativo sino incubador de vicios. En bares de mala muerte suelen circular cuartillas de impresión artesanal que no alcanzan para ser consideradas libros. Se ha fijado en la retina de la sociedad la percepción de escritores románticos, envueltos en humo y declamando metáforas tras una jarra de vino. Estos prototipos se han enquistado socialmente y deforman la realidad, pues la verdad es que quienes logran un relativo o gran éxito en las letras, no frecuentan para nada ese mundo subterráneo de las ciudades y escriben en lugares donde la conectividad funcione con aire limpio, Wi Fi y banda ancha.

Sin embargo, casi como una nostalgia porfiada, se mantienen esas ideas de bohemia, alcohol y fracasos emocionales, como el halo necesario para escribir bien y creativamente. El tema es que los grupos que hacen de lo literario una actividad social, se quedan muchas veces con esos preconceptos de lo que es ser escritor y suelen excluir de sus círculos, por pequeños burgueses, a quienes, junto con escribir, detentan otras profesiones u oficios y trabajan para vivir como el normal de la gente.

Otro prejuicio es pensar que los escritores, para crear deben tener vidas tortuosas o disipadas. En la primera mitad del siglo XX se dieron condiciones para que poetas jóvenes encontraran el padrinazgo de mecenas, de damas de la aristocracia liberal o de los partidos políticos que los ubicaban en algún cargo diplomático. A Rubén Darío, célebre poeta nicaragüense, el hijo del Presidente Balmaceda, en 1886 le consiguió un puesto en la Aduana de Valparaíso, donde Félix Rubén García Sarmiento trabajó en un almacén frente al Pacífico escribiendo su libro Azul. Neruda, por su parte, logró incrementar su conocimiento del mundo a través de sus romances y de la política.Pablo Neruda se las jugó por sus ideas y la epopeya del Winnipeg es la etapa que más admiro de su biografía.


Pero, ahora, ser escritor requiere de otras competencias. Escribir es una actividad solitaria, introspectiva, alejada de los oropeles y para nada bohemia, parrandera o relajada. Es cierto que connotados escritores y artistas tuvieron vidas tortuosas, con pasiones que llevaron a algunos al suicidio. Violeta Parra es una de esas artistas que sufrió su trágica depresión por un fracaso afectivo.

Hoy, sin embargo, la producción literaria es más bien de personas que alcanzan una positiva inteligencia emocional y la aplican en el oficio con mucho trabajo y dedicación. Ya no espera el poeta o la poeta encontrar un mecenas, una beca generosa o una aristócrata que lo financie a cambio de pasión y versos exultantes de amor. Hoy, a lo sumo, si no desconfía de lo institucional, el escritor puede postular un proyecto a esos fondos concursables que se han generado para el mundo artístico y cultural.

Es que el vil dinero ha cruzado todos los espacios sociales, incluso el de las letras. Se requiere mucho trabajo para poder ser prolífico como creador, a lo cual se debe añadir una capacidad de marketing para acceder a las casas editoriales para una publicación con todas las de la ley.

Por lo tanto, escribir desde tragedias pasionales corresponde al siglo pasado. Un poco como el periodismo, que procura actualmente escribir desde los espacios locales, lo cotidiano, las auroras que levantan a las personas para cumplir con sus trabajos, pasan a ser hoy inspiración para nuevas cosmovisiones, nuevas incertidumbres de los individuos, en el fondo, una tragedia extendida en las tensiones de las grandes urbes y que es necesario capturar para las futuras novelas y relatos.

¿Escritores comprometidos o simples observadores?

La emotividad de la soledad urbana es el sino tragedioso del siglo XXI y parece ser el acicate principal de los poetas observadores, que desmenuzan los bemoles de las historias, pero flotando lejanos, sin comprometerse con las situaciones observadas. En esto hay una diferencia con las formas de vivir las letras del siglo pasado. De sólo mencionarlo, descubro mi propio sesgo totalitario, ya que no concibo que un escritor no se involucre con su tiempo, que no se comprometa con su ideario, que no sea libertario. No podría aceptar que, abandonando sus valores, sea funcional a discursos oficiales. Porque así nos formamos en el siglo XX, con una ligazón real con el mundo del trabajo, enarbolando la libertad como una gran bandera. Héroes como Víctor Jara iluminan una senda de compromiso consecuente hasta el martirio.

Cuando miro este aspecto, compruebo que los escritores actuales suelen conformarse con la estética, incluso con el juego de fantasías y dimensiones, sin alcanzar la ética, sin denostar contra sus propios molinos de viento defendiendo los credos, sin apasionarse en la pluma como en una tribuna determinante del destino. Ahora, debo admitir, deponiendo mi frenesí, que hay que aceptar formas y estilos diferentes, que fluyen por las distintas sensaciones del artista, que integran en cuestión de gustos este hedonismo moderno tan neoliberal, que se centra en el individuo antes que la sociedad. Y en esa evolución, con mayor razón defiendo mi espacio personal, para sostener esa regla de oro que me marcó en la adolescencia, cuando escribir era una extensión de una actitud de vida y el compromiso con los principios era anterior y superior a la estética. Por eso esta distancia y diferenciación que hago de los espacios superficiales, de esa falsa bohemia que linda con la farándula y el juego mediático.

Atrapados quizás por esa farándula y por esa ambición personal de reconocimiento, para escalar en este medio tan especial de la literatura, hubo quienes se masturbaron en público. Hoy hasta desnudarse en público es un lugar común. Prefiero seguir a Sabella que inventó el hacer llover poesía desde los edificios. Yo lo hago a mi manera, usando la Internet, difundiendo en la red mis poemas y crónicas, usando, al estilo de esta nueva era, los blogs y los Ipod. No interesa el instrumento, pero sí la esencia de la palabra, tal como lo marcara Don Andrés.

Conozco a muchas personas, escritores y escritoras, que hacen del trabajo de escribir una actividad social y lo respeto, pero no creo que eso ayude a la creación, ya que ella es siempre una actividad personal, íntima, silenciosa. Muchas personas en sus círculos suelen generar un mundo de burbuja que los desarraiga de la realidad, donde los miembros se auto convocan sin lograr difundir al público sus trabajos.

Construir redes y círculos de lectores

Concluyo reiterando mi transversalidad respecto a las diversas asociaciones. Trato de compartir en los eventos literarios en la medida de mi tiempo y sin exclusión. Por eso he organizado ocasionalmente simpáticas tertulias literarias en la Comarca de los Poetas, en mi ciudad de Valparaíso, compartiendo con escritores de diversas pertenencias y de diversos fustes y estilos en sus trabajos. Mi idea es promover círculos de lectores más que círculos de escritores. Es lo que necesitamos, gente que guste de la literatura, que lea, comente y pida más.

No me interesa hacer del oficio de escritor una mera cuestión social. Creo que hay espacios de cooperación para todos los que lleven este oficio en las venas, y es poder difundir el gusto por la lectura en el público, sobre todo niños y jóvenes; apoyando las bibliotecas populares, aprendiendo de las ediciones en la Web, incursionando en los e-book.

La necesidad de acceder a la industria editorial exige un trabajo concienzudo y eso obliga a colocar las energías de todos y todas en el trabajo más que en las convivencias. En la relación con las autoridades comunales, regionales o nacionales, no admito que el poder utilice a los creadores como comparsa, como los bufones del reino. Exijo que a los escritores se nos respete y que tengamos acceso a espacios dignos para presentar nuestros trabajos, sin censuras de ningún tipo, con exigencias sí de calidad, con amplitud de ideas y visiones, respetando el idioma en su belleza y en su estructura formal.

En general y termino con esto, no suelo participar de las reuniones de escritores cuando se convierten en conventillos ilustrados. Me irrita que se hable mal de las personas. Está bien comentar una obra, eso es constructivo, pero no hay que entrar en el ámbito personal. Como decía Sócrates si me vienes a hablar mal de alguien que conozco, te hago tres preguntas: ¿estás seguro que es verdad lo que me vas a decir?¿Me ayuda en algo saber lo que me quieres decir? ¿Podría yo hacer algo para cambiar los hechos que me quieres contar? Si no contestas afirmativamente estas tres preguntas, mejor no me cuentes nada.

Dejo estas ideas para un sano debate con mis colegas.

11 de diciembre de 2006

Saturday, December 02, 2006

Mi araucaria


Cuando la araucaria de la maceta ascienda al horizonte puede ser que nos reencontremos sirviendo yo de abono a sus raíces y ella ofreciéndome un balcón hacia el futuro. En el círculo de la energía blanca, sus hoy pequeñas hojas aserradas absorben mis pensamientos. implantadas con un verdor transparente desde el útero de la tierra bendita, el frescor de la vida pulsa el aire y ellas serán mis ojos multiplicados para reconocer algún día el infinito.

Desde la semilla sembrada por mi hijo, ha subido lenta, silenciosa, cuidada cada atardecer por la dulzura profunda de la mujer que amo. En las auroras, en esa rutina generosa que atesoro y que agradezco al Padre, saludo a la araucaria desde mi terraza de viento y sé que ella va percibiendo mi admiración por sentirla fuerte, prometedora en medio de mi jardín, donde le converso mis hilarantes esperas terrenales.

Cuando ella se proyecte yo no estaré, pero le pediré que me invite a caminar de nuevo por los siglos que ella abrazará en plenitud, para tomar palco en su copa y explorar de nuevo la ciudad cambiada, los autos voladores, las rondas de niños compartiendo con vecinos estelares, las mujeres paseando sus mascotas celestes que ya no defecarán las calles. Desde la cúspide fuerte de la araucaria del próximo siglo presenciaré los amaneceres alegres de mis tataranietos, y ubicaré alguna gesta libertaria nueva a la cual consagrarme reciclado, como perenne opositor.

2 de diciembre de 2006

Wednesday, September 20, 2006

POETAS EN TRANSICIÓN


POETAS EN TRANSICIÓN

Formularon incómodas preguntas…Los interrogados miraron de soslayo…Luego, siguieron en lo suyo, impávidos, proyectando perfiles, asociándose en la ploma cofradía del silencio…

Les habían asignado a los poetas, estos anárquicos bohemios que rayan la pintura de los solemnes jueces, un rol categórico: Voz de los que no tenían voz, faro guía para que navegaran los faluchos en la noche.

Por justo dieciséis los poetas se la tomaron en serio…Sesionaron por largos manteles clandestinos concertaron madrugadas y epitafios. Claro que hubo algunos que prefirieron alardear de herméticos: se tragaron los gritos, se excusaron con crisoles modernistas…

Otros, usando largas botas para el barro, se construyeron palafitos y como los canarios cantaron dulcemente desde sus jaulas…

Pero, los más persistieron. Se pusieron a pintar murallas. Algunos, exiliados, optaron por sesudos análisis sin tiempo y quedaron anclados al dolor de una partida.

Pero, los más, se volcaron a cabezazos, a pura tinta y brocha gorda contra los túneles convivientes…

Fue por dieciséis, acaso menos, los poetas nunca pintaron sus caras fueron dramaturgos de lo cotidiano. Espartanos gladiadores de la palabra. Todos ellos, escribiendo, actuando, cantando, grabando o esculpiendo, pintando, gritando o murmurando…También vociferaron. Era la tarea social que les imponían

Y gritaron fuerte. Se tomaron en serio ser voz de los que no tenían voz. Todos ellos estuvieron, a su modo, dándose de codazos para ser vanguardistas. Pero la mayoría, a l fin y al cabo en la misma línea…

Se la creyeron: faros. Con la soledad a cuestas como todos los faros. Con rompientes a cada verso, como en todos los faros. Dando a luz esporádicamente, como todos los faros. Sin pretender avisos luminosos para ayudar al gasto de energía, así son los faros...

Todavía, al menos, nadie ha publicitado diet cola en los faros.

Poetas, faros, iluminando a tientas los apagones…Y ellos se la creyeron…

Pero, justo a la salida, con la garganta ronda, faltando varios, ignorados, dispersos, sin la más mínima antología, los poetas creyeron que el gran eco de todas las voces les respondería. Que manaría de las montañas una respuesta casi absoluta: el eco rompiendo los tímpanos de las cansadas ciudades. Esperaron, esperaron. En vano reposaron sus espaldas sobre los muros que quedaban. Nada se oía, nadie respondía. Sólo empezaron a ver las multitudes, sólo percibieron algunos abrazos, unas pocas lágrimas. Y, luego, las carreras, las bolsas plásticas de las liquidaciones y el silencio.

Todos pasaron de largo, los escaparates repletos de testimonios se pusieron amarillos. Los trabajadores del arte quedaron cesantes cambiando afiliados de aefepé en aefepé. No los antologó nadie, los discursos perdieron vigencia Resultó demodé tanta nostalgia. Los silenciosos burócratas de siempre, con su amnésica mirada, archivaron los dieciséis, como si nada.

¡Lástima! Lástima que los poetas se la tomaran tan a pecho.



[i] Hernán Narbona Véliz, Memorias Poéticas y Licencias para un Reinicio, Umbral Editores, 1993.

Sunday, September 17, 2006

¡Hora de Almuerzo!





HORA DE ALMUERZO

¡Declaro esta instancia del amor
mi fundamento,
rescato el amor de los canastos
y aplaudo
las vetas sensuales del amarte!

Cuando voy contigo a la feria,
temiendo los ajíes, pero deseándolos,
eligiendo el perejil y el cilantro,
oxigenándonos el alma con los llantos
de las valencianas nuevas,
probando, pellizcando,
colocando aretes de guindas
en tu pelo anárquico,
besándonos con el disimulo
de jugosos duraznos,
por sandías caladas el vientre clamando,
descubriendo en la semilla de los melones
caribeño espacio,
regateando, por gusto, el racimo anhelado,
¡le vamos poniendo aromas
a la vida autodidacta!

Cuando trémulo presencio
la preparación de los mariscales,
o practico mi gimnasia única
en pesados bolsones
de la papa chilota indispensable,
estoy en la antesala cotidiana
del amor no teorizado,
del deber prehistórico de vivir
y reproducirnos…

Por eso aplaudo
las vetas sensuales del amarte.
Por eso cocino contigo, sin quejarme,
cebollas, tomates y mis infaltables ajos.

En aromas de albahaca, los pasteles de choclo

me gritan que existo
como hombre americano,
que florece en lo propio
cuando llega el verano.

Amarte es por eso,
una mesa dispuesta,
la ensalada, el vinagre,
es el pan que nos une con su mágica estera.

¡Vivan, amor, la gracia que prodigas
en la mesa modesta!
¡el aroma, el aliño y el vino,
antejardines de todo mi espíritu!

Algún día ese espíritu,
ya sin dientes ni muelas,
extrañará el embrujo terreno
de almorzar charquicán en enero.

Friday, September 01, 2006

PLUTÓN EN DICOM



Plutón ha sido degradado.
Gira en torno a una luna que lo supera.
Plutón se ha enamorado
pierde el rumbo.
Plutón perdió el crédito: no tiene agua, no ofrece garantías
Plutón cayó en Dicom


El planeta del Principito
ha ocupado el lugar de Plutón
Marte anduvo cerca
pero nadie lo vio
Esperaré con paciencia
por los próximos seis siglos
Ahora la lucha social
es por Plutón.

A Plutón le formatearon su historial
ha sido sancionado al olvido

Publíquese y archívese

Plutón ha pasado a la clandestinidad estelar.

Saturday, August 19, 2006

Aduaneros


Aduaneros

Cuando los cóndores descubren su refugio

en la soledad encriptada de milenarios vientos ,

cuando el puerto se esconde pudoroso de neblinas y pianos,

cuando el desierto acomete

con sus silencios de camanchaca

en la crepuscular frontera de la patria,

saluda el paso de las caravanas, un vigía,

el aduanero,

con aguda mirada hurgando los manifiestos,

custodiando celoso las enormes arcas del firmamento,

Revisando acucioso, como escribiente del tiempo,

las fenicias dimensiones del mundo

Incesante presencia soberana,

extendido saludo de bienvenida,

cofradía de leyendas atesoradas,

que transitan en cajones olorosos de te y especias

por los almacenes fantasmas de los puertos

El aduanero milenario

custodia el camino del Inca,

se instala en la soledad del golfo de penas

y silba como el viento patagón frente al estrecho

El aduanero, constante servidor fiscal de las civilizaciones,

convocado de apóstol,

pastor de vaguadas,

azul en poemas,

amistoso de prostíbulos,

republicano de sobremesas,

generoso de amigos,

pulcro y celoso de escritos,

El aduanero, viajero de la imaginación,

anclado por siglos a sus portales,

ve transitar las arenas

y es cedazo perspicaz del intercambio.

El aduanero ,

blindaje acorazado,

protegiendo la vida

y la integridad de la palabra,

comparte con huemules y cóndores

un sitial silencioso

en los emblemas profundos de la patria



Puedes escucharlo en mi podcast haciend0 click aquí

Tuesday, August 15, 2006

Tango ambulante


Tango Ambulante

Laten mis sienes un deseo febril.
La tarde es chismosa, saludan las vecinas,
escapa un piano por las quebradas.

Cierro los ventanales y llego
a la síntesis máxima
de mi pasado y mi nunca.

Cabe arrepentirse,
probar un trozo de pan batido y suspirar
por el tango transgredido de limosnas,
estacionado en la esquina de una plaza.

Malquerido y pobre tango aterido,
bailado por dos flacos espíritus
que disimulan su hambre
en el agosto temido.

Pedir disculpas
al soberano tango desvencijado
que susurra apenas
en el chicharreo de un antiguo equipo.

Pero,
una mujer distrajo mi camino,
busqué entre sus rizos la respuesta a mi penar
y, parpadeando un cambio de luces,
me estacioné entre sus senos
para descansar urbano y egoista,
de tanta nostalgia al pedo.

Thursday, August 10, 2006

Apología de un mausoleo

Elevar el discurso para precisar desde el alma
la necesidad y conveniencia de
que nos entierren juntos

¿Pluralismo ideológico?
¿Club de Tobi ad eternum?
¿Jugar una pichanga con una tapita fantasma?
¿Ganar el concurso literario del epitafio más pícaro?
¿Repasar los últimos chistes de la Federicci?
¿Reinventar el cielo? ¿Jubilar a San Pedro?
¿Mandar a Nicolini
como vendedor de piscinas al averno?
¿Dejar grabados los responsos de Patato, por si las moscas?
¿Seguir festejando indulgencias con aplausos de pinguinos?
¿Soportar los poemas del esquelético Narbona
hasta la eternidad?

Definitivamente,
no tuvo quorum el mentado mausoleo.

Friday, August 04, 2006

Compañeros de curso


Compañeros de curso Colegio Rubén Castro 1966.

¿Cómo llamar a esta amistad de 40 años, si apenas nos reconocemos a lo lejos con el pelo cano, suave el paso?

¿Cómo resumir nuestra unión, pegada al libro de clases de los sesenta, si de pronto temblamos conmovidos cuando despedimos al mejor futbolista del equipo?

Siempre fuimos condiscípulos. No se hicieron amigos nuestros hijos, nunca quisimos ir más allá de lo mismo, el colegio. Sin embargo, el recuerdo nos fortalece porque lleva a la paz con lianas de espiritualidad.

Vernos nos alegra, porque volvemos a ser niños y vuelven a florecer como juncos en desiertos, los sueños de conquistar un mundo nuevo.

Bajamos a beber en la fuente de la infancia y por eso nos necesitamos. Porque somos una etérea postal que mantiene el frescor de virtudes suspendidas y como sedientos dispersos nos convocamos a jugar de nuevo en nostalgias repetidas, en el patio virtual de nuestras emociones.

Saturday, July 29, 2006

Atardecer perfumado

Desde esta misma visión, pero 45 años atrás, escribí el poema Atardecer Perfumado. Era la casa de mis padres, llena de árboles y con una vista espléndida a la bahía. El poema puro como la infancia, decía...
Los nardos ya doblan
su cuerpo dócil y perfumado
en el liviano crepúsculo
de musical terneza

Levanta apenas una sombra la noche
El viento repta suavemente por los cerros

El aroma de eucaliptus
se torna oscuro
con el tañir de las campanas
y la noche avanza cuesta abajo
en el camino al sol

Atardecer Perfumado

Los nardos ya doblan su cuerpo dócil y perfumado, en el liviano crepúsculo, de musical terneza.
 Posted by Picasa

Friday, July 28, 2006

Apuntes sobre el exilio

Durante 16 años el derecho a vivir en el suelo natal estuvo negado para numerosos chilenos, argentinos, uruguayos. La expectativa era volver, se vivía cada día negándose a echar raíces.
De ese tiempo, este poema.

EL EXPEDIENTE OLVIDADO

Hice antesala por un siglo…

Traía en mi carpeta concienzuda

la piedra filosofal del desatino

Cabían en mi epístola atrevida

la paciencia,

quince códigos,

mi soñar y un compromiso

La institución secaba mis nudillos

Sus estampillas me creyeron pergamino

Un burócrata de azul puso diez timbres

-de negras manguillas intuí la muerte-

Continué entre espectros sigilosos

aspirando a exhibir mi pedimento,

pero un morado número en la frente

me remitió a la suerte de expediente

Me colgaron en plomo subterráneo,

broté en idearios encrespados

Maduré doblado y amarillo,

mas nadie leyó mis argumentos

Conocí la alacena de las ratas,

tirité mordida mi gran carta

Me encogí reseco como paja

mientras se hacía añicos la esperanza

Hice antesala por un siglo

La ilusión se llenó de telarañas

Cuando quise gritarles mi proyecto

la voz tenía clausurada

Hice antesala por un siglo

Equivoqué mis pisadas

En vez de sumarme a los miles

me trasnoché en burocracias


Y una oficina de partes

después de esperar un siglo

archivó mi atrevimiento

de reclamar suelo patrio

Libro “Miedo al Miedo”
Copyright Registro 59.251 16.febrero.1984


Wednesday, July 26, 2006

Una sana relación



Si por error nos enfrentamos,

si con tozuda persistencia

buscamos imponer nuestras ideas

Si en desbocado razonamiento

queremos envolver nuestros deseos

Si explotan las palabras

ametrallando el silencio comedido

Si a poco andar,

después de la rabia,

hubiésemos querido

disculparnos

Si la soledad araña las sienes

cada vez que de un portazo

clausuramos la noche

y nos farreamos estrellas

Si al encontrarnos,

fluye el fuego de los labios,

redimiéndonos

Si luego de protestar sin juicio,

nos resignamos a ser simple latido

y cae de los ojos como un ripio

la vergüenza de habernos ofendido

Si no le damos tregua a la porfía,

si pese a amarnos con frenesí,

cual fieras

nos gritamos mentiras,

que no me amas, que me fastidias,

Y si al final,

enmudecidos,

palpitando apenas los quejidos,

nos preñamos de pena,

nos cruzamos de besos,

nos perdonamos callados

Si quedamos desvencijados

como espejos que se trizan,

hielos marchitos,

renaciendo al alba

Si detrás nuestro

queden apiladas

las palabras de ofendernos

Si nos complica decirlas

Si es que de amarnos tanto

y de pelearnos hasta el cansancio

no deja el amor de acompañarnos,

Si seguimos como volcanes

que explotan instantáneos

y al unísono

Si todo esto ocurre,

y estoy rendido

saca entonces tú

las conclusiones, bandida…

Friday, July 14, 2006

¡Vaya paradoja!


Te llevaba en mis cofres

como amante fogosa

Hoy me enteré que abrazaste

la misión de pastora.

Un largo vestido oscuro tus rodillas oculta,

La tela sobria enfría tus esencias de alcoba

Aquel pelo rizado, sacudido en aromas

hoy viste de canas tu aura bondadosa

¡Cuanto duele la pulcra castidad, predicadora!

¿Quién diría que entonces los violines jesuíticos

prometían auroras?

¿Quién diría que fuiste, traviesa y generosa,

mostrándome Ita Enramada en escapadas fogosas?

Bien supo Ipacaraí que nuestro amor duró,

lo que un pájaro campana suspirando a la luna

¿Quién habría imaginado este epílogo risueño

para ese juego perfumado de arpas y de aventuras?

Como Dios escribe rutas con sutil curvatura,

Como caballero lejano y sin memoria (es la norma),

te dejo mi mensaje:

¡Dios te bendiga, pastora!