Friday, July 02, 2021

Padre Invierno

 


Padre Invierno

 

Como manto de misterio

la garúa te anuncia,

los adoquines centenarios

lavan sus mejillas,

el viento norte,

rimando temporales,

remece conventillos

 

Se vienen tus carruajes

desde glaciares sagrados,

donde cuidas

nieves eternas

de milenarios tatuajes

 

Desde allí, vienes lento,

entre rayos, bramante,

iracundo o travieso,

danzante de humedales

 

Inflamando braseros

te encumbras por los cerros

tamborileas tejados,

improvisas batucadas

 

Eufórico te anuncias,

de pronto, vas silbando,

jugueteas de espumas

con grandes marejadas


El pescador te respeta,

sus botes se guardan,

sus redes descansan,

las cocinas improvisan

sopaipillas pasadas

 

En medio de los puertos

un falucho zozobra

y, felices de tu lluvia,

los niños, saltan charcos,

sin temer al oleaje

ni a los vendavales


Después de la lluvia,

cala el frío

Las ferias resisten

con sabor aguardiente


Espolonear por tu escarcha

es bastante atrevido

pero es cuestión urgente

para el que trabaja al día 


Que no venga con quejas,

el burócrata urbano

Que no llore el arriero

por badenes cerrados


Tú trabajas de prisa,

Ya has vaciado tus cestos

Repartiéndonos vida

como un padre correcto

 

Por tu manto sagrado,

la laguna lloraba

hoy rebalsa muy diáfana

sus orillas de musgo

como aura encantada

 

Elefante del cielo,

vas frenando desiertos

nos regalas rocío

eres noble y sencillo

 

Y la garra usurera

que pretende venderte

o dominar tu bravura,

la dejarás desquiciada,

quedará pestilente

 

No podrán sus sicarios

mutilar tus cascadas,

ni robar tus vertientes,

 

Llenarás justiciero

las cascadas del cielo

y sabrás de las luchas

de los pueblos sedientos

 

Pasarás delicado

por los ranchos de lata

y si, en la oscura tormenta

de improviso te calmas,

 

será porque niños

de mojadas espaldas

se acurrucan de frío

tiritando su hambre

 

Entonces, tú te apiadas

les pintas arcoíris,

chocolate naranja

Y te alejas conmovido,

derramando una lágrima




Hernán Narbona Véliz - Comarca de los Poetas, 02/julio/2021 

Thursday, June 10, 2021

La Codicia

 Escuche la lectura en el canal You Tube de Hernán Narbona Véliz, haciendo click en la foto.


Wednesday, June 09, 2021

Escuálidos Bocetos

 Escuálidos Bocetos





Escuálidos bocetos

Se derrumban,

desperdigados con elocuencia,

por el sin sentido,

 

Por las rendijas de un tiempo arrebatado

deambulan las palabras huérfanas

El susurro del tedio amenaza sus esquirlas

La explosión de los espíritus

irrumpe entre lápidas y epitafios mentirosos

Los sepultureros tronchan la memoria,

plagian los in memorian

y reducen la muerte

a eventos de catálogos

 

El denso estupor que me agobia

es  un crucigrama de sentimientos confusos

Rescatar nombres que alguna vez

fueron prioritarios

Después se opacaron y destiñeron en el olvido

 

Caminar el derrotero, vista al frente

Y, de pronto, un reojo al pasado

Quedar como Sara convertido en efigie,

en piedra que se desgrana

cambia de formas,

muere en la ventolera

 

¡Qué sin sentido más apasionante¡

Imaginarte en mis leyendas

como dimensión paralela

¿Qué habría sido de nosotros

si el juego hubiese dejado

dados cargados a tu favor?

¿De qué estaríamos hablando?

Hoy eres difusa inspiración

de cuerpo ardiente

deslizándose por mis cabildeos

de persona juiciosa

Para estampar en mi frente

el desatino

de no haber persistido

tras tus besos y todos esos otros besos

que quedaron sin argumentos

en la buhardilla de borradores

que nunca se pasaron en limpio

 

La vida me da la cachetada

de lo que soy

y la interrogante de lo que quedó,

arrugado por mi libre albedrío

 

Y camino esa alternativa,

cauto y precavido

Asido a cordajes que impidan el vuelo

Esquivando las sordinas de otros puertos,

despojado cada día de más lastres

minimalista en habitaciones

gigantescas de vacío

Con apenas un candor de adolescencia vivo

Entrelazando imágenes de sueños

inventados sin causa aparente,

La poesia cómplice,

inusitada vertiente de fantasías

me deja abrazar a la mujer de Bahía

y puedo precipitarme

en la tentación

de sus pechos enormes

 

Descubrir tardíamente

el fragor de un sueño moreno

aroma a trópico encendido

 

O bailar desenfrenado

con la mujer del altiplano,

carnavalitos en Oruro,

Desvestir las hojarascas del Titicaca

festinar las madrugadas de cachaza

apunarme de orgasmos

que nunca me permití,

con la ebriedad que nunca admití

en mis protocolos

 

El desquicio de escribir inventos

reivindicando otras dimensiones,

me lo concede

la erudita poesía de burdeles

colándose por los escaparates ordenados

dejando retazos de pasión

desparramados por el piso,

como caminos o puertas

de un concurso manipulado

por un truhan mentiroso

que conduce al infierno,

entre algarabías de sexo,

con la excusa diestra

de que habría valido la pena

Sin infiernos ni paraísos,

la sed de amores seca la boca

y escribir es

la recuperación de los sentidos ,

liberados en la ronda de ensoñaciones

induciendo a fumaderos

que nunca conocí

 

Ser ordenado tiene una cuota enorme de satisfacción

pero, la contra cara de no haber explorado

la borrachera ni la resaca.

En fin, sin haber conocido

el vómito ni la culpa,

liviano para seguir escribiendo

desde la fantasía,

mas no de la experiencia o de la bruma.

Esas etéreas y deseadas odaliscas

Viven en mi palabra

Sin remiendos ni eufemismos

 

Son esencia de esos pecados de pensamiento

con que nos horquillaban

los párrocos de catecismos

 Pero  que hoy se vienen lujuriosas y libres

Encendiendo mis fiebres, categóricas,

Ellas sí existen

y paladeo su imposible.

 

Hernán Narbona Véliz, 06.06.2021


Friday, April 02, 2021

Cumpleaños en París

 Cumpleaños en París

Un Cumpleaños en París
Con tus pinceles de fuego, con el dolor de Guernica, con los resabios del exilio, con los dolores de España en el corazón, estuviste de cumpleaños 90 y París te homenajeaba. Habías testimoniado al mundo los valores de la República española asediada, el horror de la guerra civil. Además de romper las escuelas pictóricas con gran osadía, habías mantenido tu militancia comunista desde fines de la segunda guerra mundial.
Era octubre de 1971, el Louvre rendía homenaje en vida a Pablo Picasso y en ese teatro impresionante, Palais des Sports de París, estuvimos conmovidos. Cantaba Paco Ibáñez, el gran trovador español. Pablo Neruda andaba por Estocolmo recibiendo su premio Nobel.
Éramos tres embajadores juveniles del gobierno popular chileno que concurríamos a un Congreso donde nuestros anfitriones eran protagonistas recientes del París de Mayo de 1968. Habíamos sido recibidos como voceros apasionados de una experiencia libertaria en el sur del mundo, nuestras voces eran de paz, pregoneros de la vía democrática al socialismo que se abría en Chile.
Por eso fuimos Invitados a tu cumpleaños noventa, Pablo Picasso.
Pacifista, comunista, Pablo Ruiz Picasso había sido nombrado director del Museo del Prado, por el gobierno republicano. En medio de la guerra civil, en 1937 pintó uno de sus cuadros más famosos, el Guernica, un alegato contra la guerra y el terror infligido a la población civil durante el bombardeo aéreo alemán sobre Guernica, obra que expresa la angustia frente a las máquinas de muerte inauguradas por el nazismo.
Y vivimos la celebración masiva rebasados de asombro. Con las manos llenas de racimos, sin poder llevar con nosotros sino parte, apenas una pizca, de esa emoción indeleble. Sin alcanzar a dimensionar que estábamos en una conjunción del planeta, con dos Pablos libertarios mostrando caminos de humanidad. De conocerte desde mi precario saber para aprenderlo todo y estar, simplemente estar y aplaudirte. Y comentarte para los nietos que entonces ni siquiera imaginábamos. Y recordar por siempre tu pintura que remecía tiranías con sus grises atrevidos cual alaridos de impotencia, con su fuerza testimonial.
Y nuestras almas saboreando la libertad en ése tu cumpleaños noventa, en París, como un mosaico de sueños que quedaron desvencijados en un diario de vida, inmolado en la hora cero. Justo antes que empezaran nuestra propia historia y nuestros propios exilios.


Hernán Narbona Véliz, 1971


Saturday, January 23, 2021

Carta a un compañero de ruta

 


Carta al compañero de ruta

 

Hermano, no quieras pontificar

Despójate de sueños mesiánicos,

Somos apenas un grano de arena, susurrante

Asumamos la fragilidad finita de estos pasos

Callemos los dolores en secreto,

a nadie importan

 

Que las mazorcas vuelvan a su esencia dorada

Recuperemos la verdad sin palabras sesgadas,

No compremos artilugios ni oropeles imperiales

Que tu  postrer mensaje sea vertiente generosa

Audible susurro que sintonice almas

Que derroten nuestras voces de silencio

el chivateo esquizofrénico de la vanidad

 

Olvida, hermano, por ahora,

mensajes grandilocuentes,

las frases para el bronce caducaron

Embriágate y descubre

sereno de abejorros

la nueva flor como esperanza

Encláustrate en el amor que creas

estremecimiento vital de la nostalgia

 

No  cargues oprobios ni desamores

No sirvas a las esquirlas odiosas del poder

No te detengas por las quejumbres

de amantes frustradas

Que no se hagan lastimeras ni predecibles

 tus palabras cristalinas

Empápate de zumo de frutales

Cura las llagas de tu cuerpo

con  las nobles yerbas de una abuela

 

Brega a contramano

por los desiertos de las urbes

Sé fresca loción de camanchacas

Asciende al silencio de glaciares,

Que no oscurezca tu fanal de sueños

 

Que las tórridas fronteras de lo desconocido

se diluyan en tus metáforas divertidas

Acompaña la ciencia con tu paciencia constelada

Acuna nuevos amores, rechaza desengaños

Te pido que seas de nuevo

una oración de vida

 

Sé el soplo que desarma la soberbia

Quédate en tu esencia celeste

Brama junto a los océanos,

reactiva volcanes veteranos

Envuelve a la Tierra como hijo fiel

Reconforta los dolores milenarios

Esgrime el amor, sé epitafio de soñadores

Sé éxtasis profundo del universo,

 borra sus esquinas belicosas

 

Barre de una buena vez,

las impúdicas garras de la codicia.

Hermano, si alcanzamos parte de esto,

habrá valido la pena.

 

Hernán Narbona Véliz, 23.01.2021

Monday, October 12, 2020

JACOPA: Presente.

 Un recuerdo al amigo y compañero de ruta, Jaime Contreras Páez


Estoy haciendo el duelo. El 6 de diciembre de 2010 falleció de un ataque al corazón fulminante, mi amigo Jaime Contreras Páez, con quien compartí desde la secundaria, en el Colegio Experimental Rubén Castro.

 

El egresó el año 1965 y yo en 1966. A los 12 años yo fui corresponsal del Diario Copihue Tricolor y luego de Panorama, que editaban Guido Dasso, Héctor Vera Mena y Jaime. Allí aportaba mis noticias y mis poesías. En la vida adulta, él siguió por la UCV y yo por la UCH. Sin embargo, en vidas paralelas, pertenecimos a la juventud rebelde del la DC y pasamos al MAPU. Supe de él cuando él regresaba en los noventa de una beca en Bélgica. Volvía Doctorado en Filosofía y su memoria la había realizado sobre Hayek, el ideólogo del neoliberalismo.

 

Para entonces, yo era profesor media jornada en la UCV y desde allí armamos un seminario que dimos varias veces, en donde uníamos la visión crítica y descarnada del pensamiento liberal con las negociaciones internacionales, en el contexto de la globalización. Es decir, hicimos una dupla desde el plano intelectual que nos permitía desnudar los cimientos de barro del individualista y despiadado sistema económico heredado de la dictadura.

 

Recuerdo cuando fuimos a la Universidad de Magallanes en Punta Arenas y Jaime, compenetrado en su personaje, hablaba literalmente desde Hayek, lo que hacía más crudo y materialista su pensamiento. Teníamos en aula más de 100 personas, muchos uniformados, los cuales comenzaron a revolverse en los asientos, muy incómodos. Es que, en el estilo de Jaime, el que hablaba era realmente Hayek: es libre el hombre que tiene bienes y no necesita vender su fuerza de trabajo.

 

La gran lucha de Jaime fue que se develara la verdad del crimen del sacerdote Miguel Woodward, asesinado en torturas a bordo de la Esmeralda para el golpe de 1973. Discípulo y amigo de Miguel, Jaime y otros tantos cristianos por el socialismo, bregaron por décadas para que al final la justicia se pronunciara y se conociera la verdad de este crimen.

 

En su recuerdo, Jaime y Myriam, su infatigable compañera, instalaron un comedor solidario, realizando permanentes campañas antisistema. Pintaron escalas de los cerros y murales. Cuando los comuneros mapuches se declaran en huelga de hambre en contra de la aplicación de la ley antiterrorista, llegando a estado crítico, Jaime Contreras fue el único académico universitario que se sumó al final de la huelga, permaneciendo una decena de días en huelga de hambre, en la Escuela de Sociología de la Universidad de Valparaíso.

 

Yo tuve un infarto al miocardio en Chañaral el 25 de noviembre. El jueves 2 de diciembre, habiendo salido de la UCI, Jaime y Myriam me visitaron en la clínica. Jaime estaba preocupadísimo por mi salud, me llenó de consejos, que bajara el ritmo, que no me preocupara, que él me ofrecía toda su ayuda en lo que yo pudiere necesitar. Nos reímos un rato. Le dije que me estaba hablando bajito, casi musitando y me contó que cuando estaba en huelga de hambre sentía en el corazón las emociones al momento que conversaba con las personas que lo visitaban. Y luego, se descolgó con un chiste de despedida. Me dijo que hablaba bajito porque tenía un problema en el pulmón derecho, pero con el izquierdo NO TENGO NINGUN PROBLEMA, levantando en esta frase el tono a nivel normal, con el vozarrón de profe que no necesitaba micrófonos. Me quedé riendo, pensando en que en el período de reposo podríamos conversar más. La vez anterior que nos habíamos visto había sido en mi casa de Valparaíso, el 1 de noviembre, cuando celebramos mi cumpleaños 61 con unos pocos amigos, en una sencilla once con una rica torta que preparó Rosy.

 

Habíamos bromeado con el agudo humor de Jaime, nos reímos mucho, compartimos en la misma pieza roja en donde, antes de partir al norte hacíamos las tertulias literarias de la Comarca de los Poetas. Allí, nos encontrábamos también en una mesa larga alumnos y profesores del Rubén Castro. Pues bien, ese día del cumpleaños nos sentamos a la mesa 13 personas y Rosy, bromeando, me susurra, somos 13, uno se va a morir.

 

Veinticuatro días después, estando en Chañaral, se me produjo el infarto agudo al miocardio. Los doctores le decían a Rosy que las probabilidades no eran más del 50%. Esa fue una historia aparte, que precedió ese encuentro final que tuve con Jaime en su visita a la clínica, donde me despedí anunciando tertulias para este período de recuperación que hoy estoy viviendo.

 

El lunes 6 de diciembre de 2010, a las 9:00 me dieron el alta y me llevaron a casa. Llegué cerca de las 10:00 a casa y a poco llegar, un llamado telefónico anuncia que Jaime había muerto de un infarto fulminante, mientras hacía clases en la Escuela de Sociología de la Universidad de Valparaíso.

 

Lo fui a ver y despedirme en la noche del día 7, le dejé sobre su féretro un ejemplar del libro que contenía la crónica de homenaje a Miguel Woodward, donde él era el vocero que había dirigido la ceremonia. Era un mensaje póstumo, un saludo tácito, porque todo estaba dicho entre nosotros y un hasta pronto era suficiente.

 

Ha llegado el nuevo año, el tiempo vuela, en tres días se cumplirá un mes de su partida. Pienso que pudo ser al revés, tal como pintaban las cosas. Sin embargo, yo tuve otra chance y por algo será, nadie muere en la víspera.

_____________________________________

 

Un acróstico para mi amigo, Jaime Contreras Páez (QEPD)

 

 

Jodida muerte que te hizo la zancadilla

 

Apenas pudiste salir del aula, enmudeciste

 

Inundóse el cielo en tu silencio, te apagabas ...

 

Maciza tu voz quedó en la tierra, germinando

 

En un navegar de viento el cura Woodward te esperaba

 

 

 

 

Caminarás los acantilados

 

 

Orgulloso habrás vencido

 

No te sometió la codicia

 

Tu actuar fue consecuente

 

Registe tu vida por la ética

 

Encaramado a los atriles del tiempo

 

Rompiste la compostura de los poderosos

 

A tu sueño de justicia

 

Subes ahora sorprendido

 

 

 

 

Puedes marchar en paz

 

Amigo, hermano

 

En el regazo del Padre

 

Zafra de luz te está aguardando

 



 

____________________________

 

13 de diciembre de 2010

 

Jaime me visitó con Myriam en la clínica el día jueves 2. Conversamos, reimos, nuestra amistad de toda la vida fluía como vertiente atemporal, que comenzó en las aulas del Colegio Experimental Rubén Castro, en 1962. El lunes 6 me dieron el alta y, a la misma hora, Jaime Contreras Páez, Doctor en Filosofía, Profesor de la Escuela de Sociología de la Universidad de Valparaíso, era fulminado por un infarto. Nos prometimos conversas pendientes, me dejó un nos vemos, como siempre. Él ofreciéndome toda su ayuda incondicional y dejándome un chiste de despedida.

 

Mis condolencias a su gran compañera y a sus hijos, nuera y nietas.



Thursday, October 01, 2020

Se reía en la fila

 

Un cuento con chilenismos.

Se reía en la fila

Aprendió que a esas reuniones de padres y apoderados había que llegar de los primeros y partir último, así se evitaba ser motivo de pelambres. Pero esta tarde llegó atrasado y fue porque, en el bus proveniente de Santiago, se encontró con un pinche antiguo y, en la hora y media de viaje, comenzó a desenroscar la víbora, soportando sus cabezas de pescado y esos aires de sígueme negro que traigo premio con que lo vino toreando apenas se ganó a su lado, provocándolo con esos atracones cuando pasaban por los túneles. Sabía que la pasión por ella duraría menos que un pedo en un canasto y que ella tenía cuerpo de pecado y cara de arrepentimiento, pero, tanto fue el cántaro al agua, que de pronto sintió que se le hacían agua los helados y se dijo este huevito quiere sal. A falta de pan, buenas son las tortas y peor es mascar lauchas, pensó sacando las manos.  Iban en un asiento de atrás y de pronto a la mina se le cayó la mano sobre el paquete. No soy de fierro pensó y se preparó para la gran mentira, la pura puntita.

En eso incursionaba cuando del asiento de adelante se levantó un viejo con un terno tan gastado que si le tiraban un gato se resbalaba, diciéndole en voz alta dejen de atracar, no sean tan caluguientos. ¿Y a vos quien te metió fichas?, le contestó al entrometido. Más caliente que una novia, pensó voy a ponerle las peras a cuatro, y repitió ¿y a vos quién te dio velas en este entierro?

En ese preciso momento, hablar de entierro era irónico. El viejo llamó al auxiliar y empezó a armarse la tole tole. Mejor que se disculpe con la señorita, encaró al vejete soplón. Si no lo hace no se va a alcanzar la oreja. Ha ofendido a una dama le decía, mientras ella ponía cara de “y si se sale”. Fue entonces que el viejo sacó su placa de tira y les dijo a ambos: me van a acompañar al cuartel, por calientes. Ahí ella empezó a hacer pucheros, peso que canta, chaucha que llora, pensó. Mientras el rímel corría por sus ojos y sus arrugas, se pegaba la cachá de que había pisado el palito. Más cagado que palo de gallinero, la mandíbula le empezó a tiritar. Ella iba fruncida, no le cabía una lenteja de perfil, él iba cortando clavos con el culo.

Mientras el bus entraba al rodoviario, el viejo tira les dijo “par de huevones, no respetaron el distanciamiento social, calientes de mierda, pónganse la mascarilla y vayan a gritar Viva Chile a un motel, como la gente decente”.

Cada uno partió por su lado, sin moraleja, con un beso apurado, ambos con el quino acumulado. Él entró a la reunión de padres y apoderados de su hijo con la mascarilla manchada con rouge. ¿Se le quemará el arroz” escribió en un papelito uno de los apoderados y empezó a correr “saliendo del closet parece”, “capaz que le gusten las patitas de chancho”… eso por llegar tarde.

Sunday, August 23, 2020

Encuentro de Escritores por la Vida - SECH Sin Fronteras - Comarca de los Poetas 22082020

 

POETAS EN TRANSICIÓN

POETAS EN TRANSICIÓN

Formularon incómodas preguntas…Los interrogados miraron de soslayo…Luego, siguieron en lo suyo, impávidos, proyectando perfiles, asociándose en la ploma cofradía del silencio…

Les habían asignado a los poetas, estos anárquicos bohemios que rayan la pintura de los solemnes juristas, un rol categórico: Voz de los que no tenían voz, faro guía para que navegaran los faluchos en la noche.

Por justo dieciséis los poetas se la tomaron en serio…Sesionaron por largos manteles clandestinos concertaron madrugadas y epitafios. Claro que hubo algunos que prefirieron alardear de herméticos: se tragaron los gritos, se excusaron con crisoles modernistas…

Otros, usando largas botas para el barro, se construyeron palafitos y como los canarios cantaron dulcemente desde sus jaulas…

Pero, los más persistieron. Se pusieron a pintar murallas. Algunos, exiliados, optaron por sesudos análisis sin tiempo y quedaron anclados al dolor de una partida.

Pero, los más, se volcaron a cabezazos, a pura tinta y brocha gorda contra los túneles convivientes…

Fue por dieciséis, acaso menos, los poetas nunca pintaron sus caras fueron dramaturgos de lo cotidiano. Espartanos gladiadores de la palabra. Todos ellos, escribiendo, actuando, cantando, grabando o esculpiendo, pintando, gritando o murmurando…También vociferaron. Era la tarea social que les imponían

Y gritaron fuerte. Se tomaron en serio ser voz de los que no tenían voz. Todos ellos estuvieron, a su modo, dándose de codazos para ser vanguardistas. Pero la mayoría, a l fin y al cabo en la misma línea…

Se la creyeron: faros. Con la soledad a cuestas como todos los faros. Con rompientes a cada verso, como en todos los faros. Dando a luz esporádicamente, como todos los faros. Sin pretender avisos luminosos para ayudar al gasto de energía, así son los faros...

Todavía, al menos, nadie ha publicitado diet cola en los faros.

Poetas, faros, iluminando a tientas los apagones…Y ellos se la creyeron…

Pero, justo a la salida, con la garganta ronca, faltando varios, ignorados, dispersos, sin la más mínima antología, los poetas creyeron que el gran eco de todas las voces les respondería. Que manaría de las montañas una respuesta casi absoluta: el eco rompiendo los tímpanos de las cansadas ciudades. Esperaron, esperaron. En vano reposaron sus espaldas sobre los muros que quedaban. Nada se oía, nadie respondía. Sólo empezaron a ver las multitudes, sólo percibieron algunos abrazos, unas pocas lágrimas. Y, luego, las carreras, las bolsas plásticas de las liquidaciones y el silencio.

Todos pasaron de largo, los escaparates repletos de testimonios se pusieron amarillos. Los trabajadores del arte quedaron cesantes cambiando afiliados de aefepé en aefepé. No los antologó nadie, los discursos perdieron vigencia Resultó demodé tanta nostalgia. Los silenciosos burócratas de siempre, con su amnésica mirada, archivaron los dieciséis, como si nada.

¡Lástima! Lástima que los poetas se la tomaran tan a pecho.


[i] Hernán Narbona Véliz, Memorias Poéticas y Licencias para un Reinicio, Umbral Editores, 1993.

Monday, August 10, 2020

Cementerios

Nunca me gustó

ir a los cementerios

Cuando lo hacía

la vida rebasaba mis ojos

Se prendía a la piel pálida

de las mujeres de negro

en encabritado deseo

que hasta juzgué sacrílego

Me horrorizaba

el campo de lápidas

y la flor agonizando

Siempre quise salir ligero

Prenderme al viento

y soñar frenético

con dos viudas dolidas

Sí,

nunca me gustó ir a los cementerios

Pero eran escala obligada

de las quintas de recreo

Cuando suene la sirena de mi turno

-voy a quejarme por anticipado-

mo se les ocurra archivarme

en un frío ambiente de soltero

No me torturen

con el agua mustia

que dejará vuestro olvido

Ahórrense la visita formal

los primeros de noviembre

Déjenme zarpar sereno

hasta el litoral del limbo

Déjenme recalar sin prisa

allí donde me envíe

el gran portero


 

Thursday, July 30, 2020

Estado de ánimo







La angustia, aguja silenciosa

trepana el ser, siembra la duda,

Temo un adiós, como al abismo

Tiembla el dintel, es mi designio

Salta mi orgullo, asido a un sueño

Duende acicalado, trepo al castillo

Invado tu piel, vuelas en suspiros,

Yazgo contigo,  bebes mi vino

Pintas fantasías en perfume aladino

Susurro una oración, gorrión aterido

Agobio en soledad, otro insomnio alucino.

 

 

Hernán Narbona


Friday, July 24, 2020

Elegía en Pandemia


Elegía en Pandemia

Por un despeñadero,
Intentando que no se rompa
mi vaso medio lleno,
me acurruco al sol
y como un náufrago sediento
recupero el fuelle
sobrevivo al miedo

Malabarista de semáforos vacíos 
aferrado a los abrazos prohibidos
torpemente,
esgrimo una súplica,
prendo un cirio
y escarbo,
borracho arrepentido,
un evangelio

Claudico ante el horror
y tiemblo,
desprovisto de tiempo
Clausurado y restringido
se marchita mi proyecto
Estoy ordenando, sin sentido,
buhardillas que almacenan
la indescifrable soledad del siglo

Mientras, va surgiendo
a borbotones
una pena recóndita
Retumbando en escalofríos
las burdas promesas
del olvido

En un soterrado e irónico preludio
Avanzo inexorable hasta el hastío
Lamentando las ausencias que crecen
Sollozando por plazoletas
un adiós trunco
Sintiendo que los puentes
se desmoronan entre silbidos
Y los colores renuncian a la luz
La palabra tartamudea de terror
Se socava toda regla

Se disuelven los argumentos de la historia
El reloj de arena se ha volcado
Y las hormigas preparan sus imperios
La humanidad inclina sus espaldas
Y un ojo cíclope la hipnotiza y guía

Caen las gárgolas de catedrales en llamas
El oro no alcanza a comprar una puesta de sol
Los humedales se esfuman en protocolos de muerte
Las quebradas se fracturan de silencios
La penúltima página se está rasgando en impotencia
Por los cementos de las urbes se quema los pies una utopía

Hernán Narbona Véliz, 24.07.2020


Friday, June 05, 2020

Martes Trece


Trastabillando por adoquines,
en un  tiempo déjà vu
rosas y patricias circulaban
como fantasmas de la calle Basterrica

Al borde de la libertad,
me descubrí en el paseo Taiba,
anclado al formalismo inquisidor
de vecinas difusas 
que alguna vez fueran
 protagonistas de mis fantasías

Brincando por adoquines,
quedé desubicado
en asfaltos pegajosos,
sin poder expresar mi último adiós

Nuestra amistad se trizaba 
herida de distancia
No hubo ocasión para el abrazo
ni para encargarte estrellas
de allá, donde fueras

Somnoliento releí
un correo misterioso
que me anunciaba tu deceso


Martes 13/Noviembre/2012

Wednesday, December 04, 2019

Un minuto


En un minuto cabe todo
El primer grito de los nietos,
La sonrisa que perdona
El último aliento del moribundo
Cuán extenso es un minuto
Y cómo dilapidamos su tesoro
La voz cruza los siglos y fue izada en un minuto
En un minuto la crueldad mutiló ojos
En un minuto se acorazó la tierra de esperanzas
El pensamiento cruzó litorales como un rayo
En un minuto se desmoronó la codicia
Brotó la piedad y la misericordia
En un minuto te declaré mi amor
En un minuto escalamos montañas
En ese diminuto eslabón soldamos puentes
Cortamos la leña del fogón
Hervimos la leche y amasamos el pan
Volátiles y soberbios perdimos minutos escasos
Por conjeturas y ambiciones, divagamos
Sin llegar a lo simple, a lo infinito
Al aroma del sueño que impulsa la mañana
El minuto en que la nieta ríe
Ese minuto de cascadas cantarinas
El minuto íntimo que cura los quebrantos
Que transcurre inexorable, te cobija
El minuto cuando pones la rodilla en tierra
buscando un respiro
Elevando la vista a lo alto
Un minuto que te dedicas y que te envuelve como un soplo
El minuto en que tu alma se acomoda
para emprender su siguiente viaje.
04.12.2019