Hernán Narbona Véliz, poeta chileno, nacido en Valparaíso, con un largo derrotero por América Latina. Su poesía es una incitación al debate y un aporte a la cultura universal. Poeta de la generación del setenta, escribe desde la angustia o la risa, sin victimizarse, cronista de la vida, con sus sueños en ristre, invita a abrir nuestras ventanas al amor.
Saturday, October 05, 2013
Dibujos
cuelga de su cinta verde
con su tapa plateada
y su propuesta de tabaco lejano
El calendario y sus oseznos
brillando sus ojos en el saludo amigo
comparte mis primeras
canciones libertarias
El crucifico de hueso
sobre la cuna del hijo
acompaña el camino de su sueño
y da paz a su madre adolescente
Nuestro óleo marino
nos regala sol
con el reflejo multicolor
de una tarde de Calbuco
Finalmente, la cuna
en el maravilloso desorden
del pijama celeste y juguetes
mece nuestra esperanza en sonrisas
Son todas las esquinas
que enmarcan
con pinceladas de tregua
nuestro minuto feliz
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Buenos Aires, San Telmo, 1975.
Saturday, August 04, 2012
Rosa y Hernán
ROSA Y HERNÁN
De la tierra de Valparaíso
y de la emancipación del pueblo
nació este amor.
Se deslizó entre verbos
y compromisos
y banderas.
Se irguió entre carreras
y risas brillantes como relámpagos
y oleajes de esperanzas
y temores rompiendo como olas furiosas
sobre los roqueríos de la voluntad.
Corrió y sumó fines a los fines.
Atravesó humos.
Burló cacerías.
Humilló al espanto.
Persistió.
Perduró entre hijos bienamados y silencios,
desde la cocina hasta la solidaridad.
Doblegó a la muerte.
Pervivió.
Y viene volando victorioso
entre nosotros.
Jaime Contreras Paez , 6 de Agosto de 2003.
Saturday, August 27, 2011
Remanso
Eres la única solución
para mis ansiedades
manantial que intuyo
entre espejismos
Eres la vid que dora el sol
el vértigo de aromas
que cura mis heridas
Eres el calor que me conforta
la seguridad que me cobija
el espigón azul
en que mis palabras
enmudecen de gozo
Siento que sin ti
me desvanezco
y me pierdo en subterráneos
me sofocan los negros oleajes
me dispersan las sirenas
de los emporios
me llevan a un leprosario gris
los argumentos racionales
de la locura
Solamente contigo
salgo del abismo
y me sujeto a tus besos
me aferro a tu piel
en madreselvas
y me convierto en apenas
soplo
en apenas cuerpo
en susurro de alma
que se acurruca a tu vera
para intentar eternidades
inalcanzables
apenas de la mano,
apenas uno solo,
apenas.
Caligrafías de amor, 27.08.2011
Saturday, August 06, 2011
Matrimonio en tiempos de cólera
Matrimonio en tiempos de cólera
Era el 6 de agosto de 1973 y el país estaba convulsionado, paros por doquier, emplazamientos al gobierno, tomas, cortes de caminos, paro de los camioneros, desabastecimiento, colas, mercado negro. Unos marchando por tumbar el gobierno, otros creando poder popular, unos tratando de trabajar y hacer las cosas bien, pero las mayorías en la escalada de la descalificación, de la polarización. En un escenario incontrolable, el fascismo tendía sus tentáculos y los infantilismos revolucionarios daban pie para que la violencia se fuese retroalimentando, creando el desgobierno y la tensión.
Siempre quedó en el anecdotario familiar el hecho de haber llegado tarde al Registro Civil; la verdad es que había pasado la noche preocupado de no quedarme dormido y al final resultó lo contrario. Pero, además, no había movilización y hubo que bajar el cerro para tomar un trolebús de la empresa de Transportes Colectivos del Estado. Llegué casi dos horas tarde, apurando a mi madre, presintiendo el enojo de la novia. Mi padre había llegado temprano al Civil, estaban los testigos, pero faltaba lo más importante, el novio.
Habíamos sido militantes activos de la izquierda joven, pero hacía un año nos habíamos alejado por un rechazo casi intuitivo al fanatismo que escalaba en todos los espacios. Nos dedicamos a trabajar y querernos, contra viento y marea, porque nunca las familias creyeron que aquello iba en serio. Nosotros nos reíamos del mundo y con ánimo rupturista habíamos decidido casarnos en una tenida sport elegante. Rosy lucía preciosa con un vestido verde cortito y una chaqueta de antílope muy fina; yo iba con jeans, un lujo para época, un pulóver blanco invierno y un hermoso vestón de cuero. Esa pinta equivalía a habernos comprado un comedor americano y fue la opción. Decisión que fue premonitoria porque con esa ropa viajamos al exterior y la lucimos para buscar trabajo fuera de Chile. El punto es que a las 11 de la mañana de ese día 6 de agosto, se hizo la ceremonia y se nos arruinó el desayuno contratado en el Café Riquet y la orquídea que le llevaba a Rosy casi me la ponen de sombrero.
Las fotos que tomó el fotógrafo del Registro Civil nunca las recuperamos, por lo que no quedó huella de esa ceremonia. Lo atribuímos al golpe o a que simplemente nos estafaron. Quedaron sólo unas pocos fotos que tomé a Rosy en la Iglesia de la Merced, en la Plaza O’Higgins. Así transcurrió esa mañana, cuando el mundo se caía a pedazos, nosotros nos enfrascábamos en nuestro amor. Lo que siguió fue tragicómico.
Nos casábamos por la Iglesia el 15 de septiembre y el cura obrero que haría la ceremonia había pasado a la clandestinidad. Cuando llegó esa fecha no quedaba gobierno, lo vivimos con toque de queda a las 7 de la tarde, en una reunión almuerzo en que partimos lo que quedaba de la torta de novios, nos tomamos unos vinos y fue prácticamente la última vez que nos juntamos en familia, ya que a partir de allí cada cual tomaría rumbos diversos y el impacto de la historia sobre las familias tejería dramas particulares que en el fondo eran el mosaico de una tragedia nacional anunciada, pero que nadie quiso evitar a tiempo.
Crónicas, 38 años después, Feliz aniversario.