Hernán Narbona Véliz, poeta chileno, nacido en Valparaíso, con un largo derrotero por América Latina. Su poesía es una incitación al debate y un aporte a la cultura universal. Poeta de la generación del setenta, escribe desde la angustia o la risa, sin victimizarse, cronista de la vida, con sus sueños en ristre, invita a abrir nuestras ventanas al amor.
Thursday, October 28, 2021
Muerte
Friday, August 06, 2021
Brindis en nuestro 48° Aniversario
Friday, July 02, 2021
Padre Invierno
Padre
Invierno
Como
manto de misterio
la garúa
te anuncia,
los
adoquines centenarios
lavan
sus mejillas,
el
viento norte,
rimando
temporales,
remece
conventillos
Se vienen
tus carruajes
desde
glaciares sagrados,
donde
cuidas
nieves
eternas
de milenarios
tatuajes
Desde
allí, vienes lento,
entre
rayos, bramante,
iracundo
o travieso,
danzante
de humedales
Inflamando
braseros
te
encumbras por los cerros
tamborileas
tejados,
improvisas
batucadas
Eufórico
te anuncias,
de pronto,
vas silbando,
jugueteas
de espumas
con
grandes marejadas
El
pescador te respeta,
sus botes
se guardan,
sus redes
descansan,
las
cocinas improvisan
sopaipillas
pasadas
En medio
de los puertos
un
falucho zozobra
y, felices de tu lluvia,
los
niños, saltan
sin temer al oleaje
ni a los vendavales
Después de la lluvia,
cala el frío
Las ferias resisten
con
sabor aguardiente
Espolonear
por tu escarcha
es bastante
atrevido
Que
no venga con quejas,
el burócrata
urbano
Que
no llore el arriero
por badenes
cerrados
Tú trabajas de prisa,
Ya has
vaciado tus cestos
Repartiéndonos
vida
como un
padre correcto
Por
tu manto sagrado,
la laguna
lloraba
hoy
rebalsa muy diáfana
sus
orillas de musgo
como
aura encantada
Elefante
del cielo,
vas frenando
desiertos
nos
regalas rocío
eres
noble y sencillo
Y la
garra usurera
que pretende
venderte
o dominar
tu bravura,
la
dejarás desquiciada,
quedará
pestilente
No
podrán sus sicarios
mutilar
tus cascadas,
ni robar
tus vertientes,
Llenarás
justiciero
las cascadas
del cielo
y
sabrás de las luchas
de
los pueblos sedientos
Pasarás
delicado
por los
ranchos de lata
y si,
en la oscura tormenta
de
improviso te calmas,
será
porque niños
de mojadas
espaldas
se
acurrucan de frío
tiritando
su hambre
Entonces,
tú te apiadas
les
pintas arcoíris,
chocolate
naranja
Y te alejas
conmovido,
derramando
una lágrima
Thursday, June 10, 2021
Wednesday, June 09, 2021
Escuálidos Bocetos
Escuálidos
bocetos
Se derrumban,
desperdigados con elocuencia,
por el sin sentido,
Por las rendijas de un tiempo arrebatado
deambulan las palabras huérfanas
El susurro del tedio amenaza sus esquirlas
La explosión de los espíritus
irrumpe entre lápidas y epitafios mentirosos
Los sepultureros tronchan la memoria,
plagian los in memorian
y reducen la muerte
a eventos de catálogos
El denso estupor que me agobia
es un crucigrama de sentimientos
confusos
Rescatar nombres que alguna vez
fueron prioritarios
Después se opacaron y destiñeron en el olvido
Caminar el derrotero, vista al frente
Y, de pronto, un reojo al pasado
Quedar como Sara convertido en efigie,
en piedra que se desgrana
cambia de formas,
muere en la ventolera
¡Qué sin sentido más apasionante¡
Imaginarte en mis leyendas
como dimensión paralela
¿Qué habría sido de nosotros
si el juego hubiese dejado
dados cargados a tu favor?
¿De qué estaríamos hablando?
Hoy eres difusa inspiración
de cuerpo ardiente
deslizándose por mis cabildeos
de persona juiciosa
Para estampar en mi frente
el desatino
de no haber persistido
tras tus besos y todos esos otros besos
que quedaron sin argumentos
en la buhardilla de borradores
que nunca se pasaron en limpio
La vida me da la cachetada
de lo que soy
y la interrogante de lo que quedó,
arrugado por mi libre albedrío
Y camino esa alternativa,
cauto y precavido
Asido a cordajes que impidan el vuelo
Esquivando las sordinas de otros puertos,
despojado cada día de más lastres
minimalista en habitaciones
gigantescas de vacío
Con apenas un candor de adolescencia vivo
Entrelazando imágenes de sueños
inventados sin causa aparente,
La poesia cómplice,
inusitada vertiente de fantasías
me deja abrazar a la mujer de Bahía
y puedo precipitarme
en la tentación
de sus pechos enormes
Descubrir tardíamente
el fragor de un sueño moreno
aroma a trópico encendido
O bailar desenfrenado
con la mujer del altiplano,
carnavalitos en Oruro,
Desvestir las hojarascas del Titicaca
festinar las madrugadas de cachaza
apunarme de orgasmos
que nunca me permití,
con la ebriedad que nunca admití
en mis protocolos
El desquicio de escribir inventos
reivindicando otras dimensiones,
me lo concede
la erudita poesía de burdeles
colándose por los escaparates ordenados
dejando retazos de pasión
desparramados por el piso,
como caminos o puertas
de un concurso manipulado
por un truhan mentiroso
que conduce al infierno,
entre algarabías de sexo,
con la excusa diestra
de que habría valido la pena
Sin infiernos ni paraísos,
la sed de amores seca la boca
y escribir es
la recuperación de los sentidos ,
liberados en la ronda de ensoñaciones
induciendo a fumaderos
que nunca conocí
Ser ordenado tiene una cuota enorme de satisfacción
pero, la contra cara de no haber explorado
la borrachera ni la resaca.
En fin, sin haber conocido
el vómito ni la culpa,
liviano para seguir escribiendo
desde la fantasía,
mas no de la experiencia o de la bruma.
Esas etéreas y deseadas odaliscas
Viven en mi palabra
Sin remiendos ni eufemismos
Son esencia de esos pecados de pensamiento
con que nos horquillaban
los párrocos de catecismos
Pero que hoy se vienen lujuriosas y libres
Encendiendo mis fiebres, categóricas,
Ellas sí existen
y paladeo su imposible.
Hernán Narbona Véliz, 06.06.2021
Friday, April 02, 2021
Cumpleaños en París
Thursday, February 04, 2021
Saturday, January 23, 2021
Carta a un compañero de ruta
Carta al compañero de ruta
Hermano, no quieras pontificar
Despójate de sueños mesiánicos,
Somos apenas un grano de arena, susurrante
Asumamos la fragilidad finita de estos pasos
Callemos los dolores en secreto,
a nadie importan
Que las mazorcas vuelvan a su esencia dorada
Recuperemos la verdad sin palabras sesgadas,
No compremos artilugios ni oropeles imperiales
Que tu postrer mensaje
sea vertiente generosa
Audible susurro que sintonice almas
Que derroten nuestras voces de silencio
el chivateo esquizofrénico de la vanidad
Olvida, hermano, por ahora,
mensajes grandilocuentes,
las frases para el bronce caducaron
Embriágate y descubre
sereno de abejorros
la nueva flor como esperanza
Encláustrate en el amor que creas
estremecimiento vital de la nostalgia
No cargues oprobios
ni desamores
No sirvas a las esquirlas odiosas del poder
No te detengas por las quejumbres
de amantes frustradas
Que no se hagan lastimeras ni predecibles
tus palabras
cristalinas
Empápate de zumo de frutales
Cura las llagas de tu cuerpo
con las nobles yerbas
de una abuela
Brega a contramano
por los desiertos de las urbes
Sé fresca loción de camanchacas
Asciende al silencio de glaciares,
Que no oscurezca tu fanal de sueños
Que las tórridas fronteras de lo desconocido
se diluyan en tus metáforas divertidas
Acompaña la ciencia con tu paciencia constelada
Acuna nuevos amores, rechaza desengaños
Te pido que seas de nuevo
una oración de vida
Sé el soplo que desarma la soberbia
Quédate en tu esencia celeste
Brama junto a los océanos,
reactiva volcanes veteranos
Envuelve a la Tierra como hijo fiel
Reconforta los dolores milenarios
Esgrime el amor, sé epitafio de soñadores
Sé éxtasis profundo del universo,
borra sus esquinas
belicosas
Barre de una buena vez,
las impúdicas garras de la codicia.
Hermano, si alcanzamos parte de esto,
habrá valido la pena.
Hernán Narbona Véliz, 23.01.2021
Thursday, November 12, 2020
Monday, October 12, 2020
JACOPA: Presente.
Un recuerdo al amigo y compañero de ruta, Jaime Contreras Páez
Estoy haciendo el duelo. El 6 de diciembre de 2010 falleció de un ataque al corazón fulminante, mi amigo Jaime Contreras Páez, con quien compartí desde la secundaria, en el Colegio Experimental Rubén Castro.
El egresó el año 1965 y yo en 1966. A los 12 años yo fui
corresponsal del Diario Copihue Tricolor y luego de Panorama, que editaban
Guido Dasso, Héctor Vera Mena y Jaime. Allí aportaba mis noticias y mis
poesías. En la vida adulta, él siguió por la UCV y yo por la UCH. Sin embargo,
en vidas paralelas, pertenecimos a la juventud rebelde del la DC y pasamos al
MAPU. Supe de él cuando él regresaba en los noventa de una beca en Bélgica.
Volvía Doctorado en Filosofía y su memoria la había realizado sobre Hayek, el
ideólogo del neoliberalismo.
Para entonces, yo era profesor media jornada en la UCV y
desde allí armamos un seminario que dimos varias veces, en donde uníamos la
visión crítica y descarnada del pensamiento liberal con las negociaciones
internacionales, en el contexto de la globalización. Es decir, hicimos una
dupla desde el plano intelectual que nos permitía desnudar los cimientos de
barro del individualista y despiadado sistema económico heredado de la
dictadura.
Recuerdo cuando fuimos a la Universidad de Magallanes en
Punta Arenas y Jaime, compenetrado en su personaje, hablaba literalmente desde
Hayek, lo que hacía más crudo y materialista su pensamiento. Teníamos en aula
más de 100 personas, muchos uniformados, los cuales comenzaron a revolverse en
los asientos, muy incómodos. Es que, en el estilo de Jaime, el que hablaba era
realmente Hayek: es libre el hombre que tiene bienes y no necesita vender su
fuerza de trabajo.
La gran lucha de Jaime fue que se develara la verdad del
crimen del sacerdote Miguel Woodward, asesinado en torturas a bordo de la
Esmeralda para el golpe de 1973. Discípulo y amigo de Miguel, Jaime y otros
tantos cristianos por el socialismo, bregaron por décadas para que al final la
justicia se pronunciara y se conociera la verdad de este crimen.
En su recuerdo, Jaime y Myriam, su infatigable compañera,
instalaron un comedor solidario, realizando permanentes campañas antisistema.
Pintaron escalas de los cerros y murales. Cuando los comuneros mapuches se
declaran en huelga de hambre en contra de la aplicación de la ley
antiterrorista, llegando a estado crítico, Jaime Contreras fue el único
académico universitario que se sumó al final de la huelga, permaneciendo una
decena de días en huelga de hambre, en la Escuela de Sociología de la
Universidad de Valparaíso.
Yo tuve un infarto al miocardio en Chañaral el 25 de
noviembre. El jueves 2 de diciembre, habiendo salido de la UCI, Jaime y Myriam
me visitaron en la clínica. Jaime estaba preocupadísimo por mi salud, me llenó
de consejos, que bajara el ritmo, que no me preocupara, que él me ofrecía toda
su ayuda en lo que yo pudiere necesitar. Nos reímos un rato. Le dije que me
estaba hablando bajito, casi musitando y me contó que cuando estaba en huelga
de hambre sentía en el corazón las emociones al momento que conversaba con las
personas que lo visitaban. Y luego, se descolgó con un chiste de despedida. Me
dijo que hablaba bajito porque tenía un problema en el pulmón derecho, pero con
el izquierdo NO TENGO NINGUN PROBLEMA, levantando en esta frase el tono a nivel
normal, con el vozarrón de profe que no necesitaba micrófonos. Me quedé riendo,
pensando en que en el período de reposo podríamos conversar más. La vez
anterior que nos habíamos visto había sido en mi casa de Valparaíso, el 1 de
noviembre, cuando celebramos mi cumpleaños 61 con unos pocos amigos, en una
sencilla once con una rica torta que preparó Rosy.
Habíamos bromeado con el agudo humor de Jaime, nos reímos
mucho, compartimos en la misma pieza roja en donde, antes de partir al norte
hacíamos las tertulias literarias de la Comarca de los Poetas. Allí, nos
encontrábamos también en una mesa larga alumnos y profesores del Rubén Castro.
Pues bien, ese día del cumpleaños nos sentamos a la mesa 13 personas y Rosy,
bromeando, me susurra, somos 13, uno se va a morir.
Veinticuatro días después, estando en Chañaral, se me
produjo el infarto agudo al miocardio. Los doctores le decían a Rosy que las
probabilidades no eran más del 50%. Esa fue una historia aparte, que precedió
ese encuentro final que tuve con Jaime en su visita a la clínica, donde me
despedí anunciando tertulias para este período de recuperación que hoy estoy
viviendo.
El lunes 6 de diciembre de 2010, a las 9:00 me dieron el
alta y me llevaron a casa. Llegué cerca de las 10:00 a casa y a poco llegar, un
llamado telefónico anuncia que Jaime había muerto de un infarto fulminante,
mientras hacía clases en la Escuela de Sociología de la Universidad de
Valparaíso.
Lo fui a ver y despedirme en la noche del día 7, le dejé
sobre su féretro un ejemplar del libro que contenía la crónica de homenaje a
Miguel Woodward, donde él era el vocero que había dirigido la ceremonia. Era un
mensaje póstumo, un saludo tácito, porque todo estaba dicho entre nosotros y un
hasta pronto era suficiente.
Ha llegado el nuevo año, el tiempo vuela, en tres días se
cumplirá un mes de su partida. Pienso que pudo ser al revés, tal como pintaban
las cosas. Sin embargo, yo tuve otra chance y por algo será, nadie muere en la
víspera.
_____________________________________
Un acróstico para mi amigo, Jaime Contreras Páez (QEPD)
Jodida muerte que te hizo la zancadilla
Apenas pudiste salir del aula, enmudeciste
Inundóse el cielo en tu silencio, te apagabas ...
Maciza tu voz quedó en la tierra, germinando
En un navegar de viento el cura Woodward te esperaba
Caminarás los acantilados
Orgulloso habrás vencido
No te sometió la codicia
Tu actuar fue consecuente
Registe tu vida por la ética
Encaramado a los atriles del tiempo
Rompiste la compostura de los poderosos
A tu sueño de justicia
Subes ahora sorprendido
Puedes marchar en paz
Amigo, hermano
En el regazo del Padre
Zafra de luz te está aguardando
____________________________
13 de diciembre de 2010
Jaime me visitó con Myriam en la clínica el día jueves 2.
Conversamos, reimos, nuestra amistad de toda la vida fluía como vertiente
atemporal, que comenzó en las aulas del Colegio Experimental Rubén Castro, en
1962. El lunes 6 me dieron el alta y, a la misma hora, Jaime Contreras Páez,
Doctor en Filosofía, Profesor de la Escuela de Sociología de la Universidad de
Valparaíso, era fulminado por un infarto. Nos prometimos conversas pendientes,
me dejó un nos vemos, como siempre. Él ofreciéndome toda su ayuda incondicional
y dejándome un chiste de despedida.
Mis condolencias a su gran compañera y a sus hijos, nuera y
nietas.
Thursday, October 01, 2020
Se reía en la fila
Un cuento con chilenismos.
Se reía en la fila
Aprendió que a esas
reuniones de padres y apoderados había que llegar de los primeros y partir
último, así se evitaba ser motivo de pelambres. Pero esta tarde llegó atrasado
y fue porque, en el bus proveniente de Santiago, se encontró con un pinche
antiguo y, en la hora y media de viaje, comenzó a desenroscar la víbora,
soportando sus cabezas de pescado y esos aires de sígueme negro que traigo
premio con que lo vino toreando apenas se ganó a su lado, provocándolo con esos
atracones cuando pasaban por los túneles. Sabía que la pasión por ella duraría
menos que un pedo en un canasto y que ella tenía cuerpo de pecado y cara de
arrepentimiento, pero, tanto fue el cántaro al agua, que de pronto sintió que
se le hacían agua los helados y se dijo este huevito quiere sal. A falta de
pan, buenas son las tortas y peor es mascar lauchas, pensó sacando las
manos. Iban en un asiento de atrás y de
pronto a la mina se le cayó la mano sobre el paquete. No soy de fierro pensó y
se preparó para la gran mentira, la pura puntita.
En eso incursionaba
cuando del asiento de adelante se levantó un viejo con un terno tan gastado que
si le tiraban un gato se resbalaba, diciéndole en voz alta dejen de atracar, no
sean tan caluguientos. ¿Y a vos quien te metió fichas?, le contestó al
entrometido. Más caliente que una novia, pensó voy a ponerle las peras a
cuatro, y repitió ¿y a vos quién te dio velas en este entierro?
En ese preciso momento,
hablar de entierro era irónico. El viejo llamó al auxiliar y empezó a armarse
la tole tole. Mejor que se disculpe con la señorita, encaró al vejete soplón.
Si no lo hace no se va a alcanzar la oreja. Ha ofendido a una dama le decía,
mientras ella ponía cara de “y si se sale”. Fue entonces que el viejo sacó su
placa de tira y les dijo a ambos: me van a acompañar al cuartel, por calientes.
Ahí ella empezó a hacer pucheros, peso que canta, chaucha que llora, pensó.
Mientras el rímel corría por sus ojos y sus arrugas, se pegaba la cachá de que
había pisado el palito. Más cagado que palo de gallinero, la mandíbula le
empezó a tiritar. Ella iba fruncida, no le cabía una lenteja de perfil, él iba
cortando clavos con el culo.
Mientras el bus entraba
al rodoviario, el viejo tira les dijo “par de huevones, no respetaron el
distanciamiento social, calientes de mierda, pónganse la mascarilla y vayan a
gritar Viva Chile a un motel, como la gente decente”.
Cada uno partió por su lado, sin moraleja, con un beso apurado, ambos con el quino acumulado. Él entró a la reunión de padres y apoderados de su hijo con la mascarilla manchada con rouge. ¿Se le quemará el arroz” escribió en un papelito uno de los apoderados y empezó a correr “saliendo del closet parece”, “capaz que le gusten las patitas de chancho”… eso por llegar tarde.
Sunday, August 23, 2020
POETAS EN TRANSICIÓN
Formularon incómodas preguntas…Los interrogados miraron de soslayo…Luego, siguieron en lo suyo, impávidos, proyectando perfiles, asociándose en la ploma cofradía del silencio…
Les habían asignado a los poetas, estos anárquicos bohemios que rayan la pintura de los solemnes juristas, un rol categórico: Voz de los que no tenían voz, faro guía para que navegaran los faluchos en la noche.
Por justo dieciséis los poetas se la tomaron en serio…Sesionaron por largos manteles clandestinos concertaron madrugadas y epitafios. Claro que hubo algunos que prefirieron alardear de herméticos: se tragaron los gritos, se excusaron con crisoles modernistas…
Otros, usando largas botas para el barro, se construyeron palafitos y como los canarios cantaron dulcemente desde sus jaulas…
Pero, los más persistieron. Se pusieron a pintar murallas. Algunos, exiliados, optaron por sesudos análisis sin tiempo y quedaron anclados al dolor de una partida.
Pero, los más, se volcaron a cabezazos, a pura tinta y brocha gorda contra los túneles convivientes…
Fue por dieciséis, acaso menos, los poetas nunca pintaron sus caras fueron dramaturgos de lo cotidiano. Espartanos gladiadores de la palabra. Todos ellos, escribiendo, actuando, cantando, grabando o esculpiendo, pintando, gritando o murmurando…También vociferaron. Era la tarea social que les imponían
Y gritaron fuerte. Se tomaron en serio ser voz de los que no tenían voz. Todos ellos estuvieron, a su modo, dándose de codazos para ser vanguardistas. Pero la mayoría, a l fin y al cabo en la misma línea…
Se la creyeron: faros. Con la soledad a cuestas como todos los faros. Con rompientes a cada verso, como en todos los faros. Dando a luz esporádicamente, como todos los faros. Sin pretender avisos luminosos para ayudar al gasto de energía, así son los faros...
Todavía, al menos, nadie ha publicitado diet cola en los faros.
Poetas, faros, iluminando a tientas los apagones…Y ellos se la creyeron…
Pero, justo a la salida, con la garganta ronca, faltando varios, ignorados, dispersos, sin la más mínima antología, los poetas creyeron que el gran eco de todas las voces les respondería. Que manaría de las montañas una respuesta casi absoluta: el eco rompiendo los tímpanos de las cansadas ciudades. Esperaron, esperaron. En vano reposaron sus espaldas sobre los muros que quedaban. Nada se oía, nadie respondía. Sólo empezaron a ver las multitudes, sólo percibieron algunos abrazos, unas pocas lágrimas. Y, luego, las carreras, las bolsas plásticas de las liquidaciones y el silencio.
Todos pasaron de largo, los escaparates repletos de testimonios se pusieron amarillos. Los trabajadores del arte quedaron cesantes cambiando afiliados de aefepé en aefepé. No los antologó nadie, los discursos perdieron vigencia Resultó demodé tanta nostalgia. Los silenciosos burócratas de siempre, con su amnésica mirada, archivaron los dieciséis, como si nada.
¡Lástima! Lástima que los poetas se la tomaran tan a pecho.
[i] Hernán Narbona Véliz, Memorias Poéticas y Licencias para un Reinicio, Umbral Editores, 1993.
Saturday, August 22, 2020
Tuesday, August 11, 2020
Monday, August 10, 2020
Cementerios
ir a los cementerios
Cuando lo hacía
la vida rebasaba mis ojos
Se prendía a la piel pálida
de las mujeres de negro
en encabritado deseo
que hasta juzgué sacrílego
Me horrorizaba
el campo de lápidas
y la flor agonizando
Siempre quise salir ligero
Prenderme al viento
y soñar frenético
con dos viudas dolidas
Sí,
nunca me gustó ir a los cementerios
Pero eran escala obligada
de las quintas de recreo
Cuando suene la sirena de mi turno
-voy a quejarme por anticipado-
mo se les ocurra archivarme
en un frío ambiente de soltero
No me torturen
con el agua mustia
que dejará vuestro olvido
Ahórrense la visita formal
los primeros de noviembre
Déjenme zarpar sereno
hasta el litoral del limbo
Déjenme recalar sin prisa
allí donde me envíe
el gran portero
Thursday, July 30, 2020
Estado de ánimo
Temo un adiós, como al abismo
Tiembla el dintel, es mi designio
Salta mi orgullo, asido a un sueño
Duende acicalado, trepo al castillo
Invado tu piel, vuelas en suspiros,
Yazgo contigo, bebes mi vino
Pintas fantasías en perfume aladino
Susurro una oración, gorrión aterido
Agobio en soledad, otro insomnio alucino.
Hernán Narbona
Friday, July 24, 2020
Elegía en Pandemia
una pena recóndita









