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A una buena amiga
Hernán Narbona Véliz, poeta chileno, nacido en Valparaíso, con un largo derrotero por América Latina. Su poesía es una incitación al debate y un aporte a la cultura universal. Poeta de la generación del setenta, escribe desde la angustia o la risa, sin victimizarse, cronista de la vida, con sus sueños en ristre, invita a abrir nuestras ventanas al amor.
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@pontifex_es reeditor.com/columna/3020/2… Justicia histórica para Doña Catalina De Los Ríos y Lisperguer.
— hnarbona-Perio_Indep (@hnarbona) 30 de enero de 2013
La noche nortina tachonada de estrellas ofrece un tour maravilloso desde Inca de Oro a Ganimedes.Y es gratis @anankhe@twittcafechile
— hnarbona-Perio_Indep (@hnarbona) 30 de enero de 2013
| Gimiente y porteña preguntaste ¿Qué he de hacer con la tristeza? Desde el bar oscuro de San Telmo, en el humo dibujo mi respuesta: Con la tristeza dibujá un tango, así le das laburo y la hacés productiva, la instalás en la Recoleta y la alquilás a las lloronas de las funerarias ABC1 La tristeza puede desplegar sus frustradas seducciones entre borrachos suicidas. Ser copetinera del averno y hacer streep tease para los noctámbulos que se fuman las madrugadas rumiando soledades. Finalmente, la tristeza se acuesta con la fatalidad en incestuosa orgía. Drogadas y esqueléticas desparramadas por la aurora, vampiresas huyendo de la luz de mi alegría. |


Piso por tinieblas retorcidas
levitando espacios
limítrofes a la muerte
Esquivo
los espinos y las alambradas de púas
Vuelo en
tropel de luces,
hay música
de trompetas rodeando el planeta
Me asumo
condenado
a una
eternidad de silencio
Los goznes
de una puerta milenaria
auguran
calvarios
Sin
embargo, abro, insistente,
rendijas
de vida entre desiertos
Descubro
que las rocas son
sus
verdaderos habitantes
Intuyo sus
dramas de cobre y níquel,
en
velocidad cero
Mis
correrías de siglos
son apenas
una raya en la arena
Todo se
resume en un suspiro,
el último
hálito de un sueño
Lo que
permanecerá como chispa,
burbuja
silvestre,
hasta
mutar al infinito,
vaciando
sus colores en un instante
Vocifero
mis negaciones humanas
y respondo
a los ángeles custodios
con
irreverencia inexcusable
enredado
en mi libre albedrío,
con mis
crepúsculos separando capítulos
de un inmenso
libro, que no tiene lectores
Aferrado a
la telepatía de lo mágico,
detengo el
tiempo
y me
reconforta sentirte en la madrugada
retozando
en tu tibieza
Me subo
sobrecorriendo
a tus
carros alegóricos
y me
sorprende la maravilla de amanecer,
a tu lado
Simplemente,
amándote,
un día
más.